centauros del desierto the searchers
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Centauros del desierto (The Searchers) es una película dirigida por John Ford en 1956, y protagonizada por John Wayne y Jeffrey Hunter en los papeles principales.

centauros del desierto the searchersWayne interpreta aquí a Ethan Edwards, desde el momento en el que vuelve de la guerra a su hogar. Pero, al poco de volver, los comanches raptan a su sobrina Debbie (Natalie Wood), por lo que comienza, junto a su sobrino Martin, la búsqueda de la pequeña, en una aventura que dura varios años.

Cuando se habla del género western, John Ford es uno de los directores de referencia, y su tocayo Wayne, sin duda alguna, el rostro más representativo de un tipo de películas que dominó el circuito productivo durante muchos años en Hollywood.

Por eso, hoy en día no extraña para nada que Centauros del desierto sea considerada una de las obras más logradas de Ford, y una de las más influyentes en la historia del cine, no sólo entre las películas de su especie, sino incluyendo cualquier género cinematográfico. Lo mismo se podría decir del Ethan interpretado por John Wayne, un personaje duro, un poco oscuro, y tremendamente obsesivo.

centauros del desierto the searchersObra maestra indiscutible para la gran mayoría de los cinéfilos, en su día no fue acogida con demasiado entusiasmo. Por taquilla pasó sin pena ni gloria, y, los críticos de la época la analizaron positivamente. Pero ni éstas críticas ni la aparición de grandes estrellas sirvió para que obtuvieran un gran reconocimiento contemporáneo. De hecho, fue completamente ignorada por la Academia en los Oscar de 1957, donde no recibió ni una mísera nominación a ninguna de las categorías.

Finalmente, gracias sobre todo a la defensa ferviente de directores como Scorsese y Spielberg, el prestigio de Centauros del desierto se recuperó con creces, tanto en los aspectos más técnicos de la dirección y fotografía, como del desarrollo de la trama y los personajes. Por cierto, respecto a éstos últimos aspectos de la obra, se dice que está basada en un caso real sucedido en Texas en 1836. Sea cierto o no, ya no quedan apenas detractores de lo que puede ser, si no el mejor western, uno de los mejor, y si tampoco el más famoso, uno de ellos. Y, como el buen vino, ésta es una de esas películas que mejoran con la edad.

 

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