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Comedias sofisticadas: Diez películas cómicas clásicas para recordar

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El cine de mediados del siglo XX sentó las bases de lo que conocemos hoy como séptimo arte. Con la llegada del cine sonoro, se abrieron muchas posibilidades y los diálogos adquirieron gran protagonismo, dotando a las películas de una mayor profundidad. Así fue como surgieron las comedias sofisticadas, en las que los guiones pudieron nutrirse de otros elementos menos visuales y a la vez de mayor inteligencia, jugando con la psicología de los personajes y con puestas en escena muy deseables en tiempos de crisis.

Estamos hablando de los años treinta y cuarenta del siglo anterior, recién pasado el crack del 29 y con mucha gente deseosa de crecimiento, de esperanza y de vías de escape para divertirse. A todo esto, se le unió la aparición de unos cuantos directores repletos de talento, cuyas obras, a pesar de ser más longevas que la mayoría de los que estáis leyendo esto, siguen permaneciendo como referentes de la comedia sofisticada, la comedia romántica y la comedia en general.

Pero, como hemos dicho, son películas clásicas que mucha gente no ha podido disfrutar todavía o que otros no tienen tan en cuenta como deberían. Sea cual sea el caso, nosotros queremos reivindicar este tipo de películas y, por esto, aquí vamos a recopilar las que creemos diez mejores comedias sofisticadas de aquellos años. Diez comedias clásicas que nunca se deberían olvidar.

La fiera de mi niña (Bringing Up Baby. Howard Hawks, 1938)

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Empezamos la lista de comedias sofisticadas con una obra maestra de Howard Hawks que está considerada como uno de los mayores clásicos del cine de Hollywood. Aun con ocho décadas de edad sigue resultando muy divertida, gracias a los magníficos diálogos y al ritmo inteligente que mantiene.

Una de las cosas que más influye en el éxito perenne de La fiera de mi niña es la magnífica química existente entre Katharine Hepburn y Cary Grant. No es por quitarle mérito al guion y a la dirección, pero con ellos parece todo más fácil. Si no la has visto, sinceramente, estás tardando.

Vive como quieras (You Can’t Take It with You. Frank Capra, 1938)

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Frank Capra fue otro de esos directores con un talento especial para las comedias sofisticadas. Y, en lo que aquí nos concierne, consigue una de las mejores comedias románticas de todos los tiempos.

Los protagonistas aquí son James Stewart y Jean Arthur, cuyas interpretaciones fueron tan buenas y adelantadas a su tiempo que tampoco hoy decepcionan por tener tantos años. Pero, igual que la anterior, lo que aquí vuelve a marcar la diferencia es lo acertado de su ritmo, muy bien ajustado a cada una de las necesidades de la película.

Historias de Filadelfia (The Philadelphia Story. George Cukor, 1940)

Puede que ésta vaya más allá de la categoría de comedia sofisticada y que, para muchos, sea una comedia de culto. Probablemente, la historia más lograda de George Cukor, y con uno de los repartos más envidiados por directores de diferentes generaciones desde aquella, con Cary Grant, Katharine Hepburn y James Stewart como trío protagonista.

Este último consiguió aquí su Oscar a mejor actor, pero lo que de verdad deja huella es la absoluta elegancia que rezuma, tanto en su guion cómico como en su romanticismo y en su retrato de la sociedad más exclusiva de la época.

Como curiosidad, comentar que Charles Walters dirigió en 1956 un remake musical titulado Alta sociedad (High Society), protagonizado por Bing Crosby, Grace Kelly y Frank Sinatra. No está mal, pero no aguanta la comparación con la de Cukor.

Ninotchka (Ernst Lubitsch, 1939)

Es difícil darse cuenta de que esta película es anterior a la IIGM y que, cuando se grabó, Stalin todavía estaba vivo. Porque, para qué negarlo, aunque muchos de los que participaron en esta bonita película tuvieran orígenes alemanes y hubieran huido del nazismo, tampoco le tenían demasiada simpatía al duro comunismo soviético.

Pero esa crítica política pasa hasta desapercibida cuando se ve en escena a Greta Garbo y, sobre todo, cuando se le ve reír. Si alguien tiene dudas de por qué comedias como ésta se encuadran en lo que se llama comedia sofisticada, solo hay que pararse un poco ante el trabajo de Lubitsch y Garbo.

Aquí puedes leer nuestra reseña sobre Ninotchka.

Medianoche (Midnight. Mitchell Leisen, 1939)

Por un motivo u otro, ésta es una de las mejores comedias sofisticadas y, a la vez, es una de las menos recordadas y, probablemente, menos vistas. Pero podemos asegurar que, incluso por las manías de los programadores o distribuidores, sigue siendo una película muy disfrutable, con un reparto genial liderado por Claudette Colbert, Don Ameche, John Barrymore y Mary Astor.

Para variar, la magia aquí reside en un guion muy inteligente, con un toque cínico y pícaro, al que se le nota la mano de Wilder. Sí, ese Billy Wilder que, como en mucha otras comedias de estos años, puso su pluma al servicio de otros directores sin complejo ni temor. Luego, llegarían sus obras maestras.

Las tres noches de Eva (The Lady Eve. Preston Sturges, 1941)

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Otra de las clásicas comedias llamadas en inglés screwball comedies y que, de nuevo, funciona por ese triunvirato magnífico formado por buen ritmo de dirección, un guion ingenioso y unos protagonistas de altura. Altura, porque estamos ante Barbara Stanwyck y Henry Fonda.

La trama puede recordar ligeramente a La fiera de mi niña, pero los matices aquí son distintos y, sobre todo, los diálogos y la química entre los protagonistas hacen que tenga una personalidad propia muy atractiva para los amantes de este tipo de cine.

Al servicio de las damas (My Man Godfrey. Gregory La Cava, 1936)

William Powell y Carole Lombard protagonizan esta comedia sofisticada en la que, además de humor e ingenio, hay una ácida crítica a la alta sociedad neoyorquina de la época. Crítica que, incluso hoy en día, sigue resultando válida para muchos aspectos de la sociedad.

Aquí, el trasfondo de la historia apunta directamente a la Gran Depresión ocasionada por el crack del 29, algo que hoy no influye tanto en su visionado como lo hizo antaño. Pero el escenario general está bien contextualizado y esto permite disfrutar de una historia inteligente y con mucho interés para los amantes de las parodias sociales.

Vivir para gozar (Holiday. George Cukor, 1938)

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Vuelve a sorprender una temática como ésta para una película tan antigua. Nos imaginamos que las sociedades americanas y, sobre todo, de muchas partes de Europa, no podían comprender del todo estos problemas de la alta sociedad neoyorquina con gente de buena familia, gente que prefiere vivir la vida, etc.

Cary Grant y Katharine Hepburn protagonizan, junto a Doris Dolan, esta divertida comedia de enredo que, en realidad, bebe de una versión de 1930 dirigida por Edward H. Griffith y protagonizada por Ann Harding, Mary Astor y Edward Everett Horton.

La pícara puritana (The Awful Truth. Leo McCarey, 1937)

Esta poco recordada comedia clásica puede tener algún toque que suene demasiado actual, aunque, en el fondo, muchas de las comedias sofisticadas contienen puntos así. Aquí, partimos de la custodia de un perro ante un divorcio. Iban rápido estos americanos, ¿verdad?

Cary Grant e Irene Dunne son los protagonistas de esta película que le dio a Leo McCarey su primer Oscar. Como hemos dicho, poco recordada actualmente y muy interesante para todos aquellos consumidores de cine clásico, en especial los que disfrutan las películas menos famosas.

Un ladrón en la alcoba (Trouble in Paradise. Ernst Lubitsch, 1932)

Ésta es de las primeras películas que, cronológicamente, podríamos encuadrar en el género de las comedias sofisticadas. Gracias a esto, le podemos encontrar un toque un poco diferente, más atrevido y explícito al tratar algunos temas que, tras la implantación del código Hays, no pudieron verse en pantalla por muchos años.

De hecho, la película no pudo ser exhibida desde 1935 hasta 1968, a pesar de estar reconocida como una de las comedias más redondas del género y, precisamente, la que hizo que mucha gente comenzara a hablar del toque Lubitsch.

La costilla de Adán (Adam’s Rib. George Cukor, 1949)

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Cerramos nuestra lista de comedias sofisticadas con otra de George Cukor que, a pesar de ser unos años más tardía que las anteriores, conserva todo ese estilo y, por supuesto, mantiene la calidad de las anteriores.

La pareja formada por Katharine Hepburn y Spencer Tracy se confirmó como una de las más eficaces en la pantalla. Pero, sobre todo, lo que hace que aún hoy se mantenga como actual es esa guerra de los sexos tan divertidamente mostrada y tan ingeniosamente contada. Poca gente habrá a la que no le guste de verdad esta película, que sigue estando en boca de muchos críticos como ejemplo de comedia romántica clásica.

¿Qué otras comedias sofisticadas nos recomendáis?

Estamos seguros de que a muchos se os ocurren otras screwball comedies y que podéis aportar algunas de vuestras favoritas. Así que, para ir ampliando el listado de este tipo de comedias románticas clásicas, ¿por qué no nos dejáis vuestras sugerencias?

1 Comment

  1. Joaquim dice:

    UNA MUJER PARA DOS de Lubitchs

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