Los años ochenta fueron especialmente fructíferos en cuanto al cine de comedia se refiere. Fue la explosión de esas estrellas que surgían como setas del Saturday Night Live, del humor irreverente de los Zucker, Abrahams y Zucker y, también, de las comedias entrañables de John Hughes.

En definitiva, fue una década que, entre otras cosas, nos dio muchas risas y grandes momentos desternillantes que aún hoy siguen funcionando, tal vez porque los que se encargaban de proporcionárnoslo pretendían simplemente eso: que nos riéramos y lo pasáramos bien.

Sería imposible hacer una lista de las diez mejores, porque las mejores son muchas más de diez, y cada uno de nosotros podríamos elegir nuestro propio top ten. Pero en el caso que nos ocupa aquí, lo que queremos hacer, como siempre, es recordar diez comedias de los ochenta que seguro que te gustaron y que, probablemente, habrás visto más de una vez. Diez películas típicamente ochenteras que nos hacen mirar atrás con nostalgia, pidiendo que se vuelva a hacer cine de este estilo, pero respetando las reglas que también se respetaron entonces.

1.- Granujas a todo ritmo (The Blues Brothers. John Landis. 1980)

La historia de los hermanos encarnados por John Belushi y Dan Aykroyd nació como un sketch durante sus famosas apariciones en el Saturday Night Live, y fue sin duda la consagración plena de ambos humoristas, sobre todo del malogrado Belushi. El look tan característico de los protagonistas sigue siendo inconfundible más de tres décadas después, aunque no es lo único que ha dejado huella de una cinta en la que destaca mucho la música y la manera tan divertida en la que la disfrutamos.

2.- Porky’s (Bob Clark. 1982)

Una de las pioneras en lo que ha venido a llamarse comedias de adolescentes, y también una de las más criticadas, sobre todo por esa parte conservadora de la audiencia que aún se sorprendía por determinado tipo de humor. Aún así, la historia de Pee-Wee en busca de sexo, y de la venganza contra Porky y su hermano siguen siendo lo suficientemente entretenidas como para darle un repaso cuando la echan en la tele. Tuvo dos secuelas, pero mucho más flojas por desgracia.

3.- Top Secret (Zucker, Abrahams, Zucker. 1984)

Los llamados ZAZ habían reventado la taquilla con Aterriza como puedas unos años antes, y ya estaban sentando las bases del que sería su humor sorprendente, travieso y exagerado. Esta película es paradigmática de lo que serían todas sus películas en los años siguientes, sobre todo la saga de Agárralo como puedas protagonizada por el genial Leslie Nielsen. Aquí, en cambio, el protagonista es un jovencísimo Val Kilmer que encarna a un cantante americano que se va de gira a la Alemania comunista. Las carcajadas están garantizadas.

4.- Los cazafantasmas (Ghostbusters. Ivan Reitman. 1984)

Como ya hemos contado por aquí, esta película fue la comedia más taquillera de toda la década. Con este dato, pocos pueden dudar de la efectividad de su entretenimiento, todo ello debido a la originalidad de la historia, el buen hacer de sus actores, los efectos especiales y, también, la música. Aún se trabaja para continuar con la saga, retrasada tras la muerte de Harold Ramis este mismo año.

5.- Superdetective en Hollywood (Beverly Hills Cop. Martin Brest. 1984)

Eddie Murphy empezaba a ser esa gran estrella que todo lo que tocaba lo convertía en oro, y esta película no fue una excepción. Un tremendo éxito de taquilla y el reconocimiento de un público agradecido por la combinación de acción y humor que Murphy les proporcionaba. Además, su música es tan pegadiza que muchos de nosotros la hemos tarareado o silbado alguna vez, ya sea por esta película, o por alguna de las dos secuelas que se produjeron en los años siguientes, con éxito decreciente, claro está.

6.- Loca academia de policía (Police Academy. Hugh Wilson. 1984)

La primera de una de las sagas más largas que ha habido en los últimos años también fue un gran éxito comercial. Con un reparto más coral que otras comedias de su época, pero con tantos personajes tan bien conseguidos y entrañables, sigue suponiendo un ejemplo del humor rebelde y antiautoritario. ¿Quién no sonríe al escuchar a voz en grito el nombre de Mahoney?

7.- La revancha de los novatos (Revenge of the Nerds. Jeff Kanew. 1984)

Más que de cine, ésta fue una película típica de consumo doméstico, tanto alquilándola en el videoclub como en las sucesivas reposiciones televisivas que ha ido teniendo. La lucha del débil contra el fuerte, del feo contra el guapo, del marginado contra el popular, pero sin complejos de ningún tipo. Aquí no vale lo políticamente correcto, y tal vez ésa sea la clave del éxito que tuvo entre los más jóvenes y que, aún hoy, sigue teniendo.

8.- Regreso al futuro (Back to the Future. Robert Zemeckis. 1985)

Aquí uno de los títulos más importantes de toda la década, sobre todo en términos comerciales. Una preciosa y divertidísima historia centrada en un viaje a los años cincuenta cuando aquellos estaban relativamente cercanos. Más o menos, como si ahora volviéramos a los ochenta, a éstos que echamos de menos con homenajes como esta lista. Es una de las películas más vistas de la historia reciente del cine, y también una de esas que uno siempre recuerda como un recurso que siempre funciona. Realmente, ésta y sus dos secuelas, porque las tres son muy buenas.

9.- Todo en un día (Ferris Bueller’s Day Off. John Hughes. 1986)

Todo en un día es lo que le da tiempo hacer a Ferris, uno de los personajes al que más nos hemos querido parecer en muchas ocasiones. Y es que John Hughes, al que tanto echamos de menos, fue un verdadero maestro en esto de hacer comedias geniales. Si bien ésta es una de las más famosas, también tiene otros títulos estupendos como Dieciséis velas y El club de los cinco, o el honor de haber firmado el guión de la archiexitosa Solo en casa.

10.- La loca historia de las galaxias (Spaceballs. Mel Brooks. 1987)

Mel Brooks ataca de nuevo, y en esta ocasión lo hace a costa de la saga de La guerra de las galaxias. Aunque no es ésta la única víctima de esta parodia. También se meten con Star Trek, Alien o El planeta de los simios. Las críticas positivas realzaron el fino humor tan típico de su autor, y tuvo bastante éxito en taquilla a pesar de que ya habían pasado unos cuantos años del objeto principal de la parodia.

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