el desvio detour
el desvio detour

El desvío (Detour) es una película que puede que no conozcas, o que tal vez sólo hayas oído hablar lejanamente de ella. Da igual, porque mientras haces autoestop en la carretera cinéfila, yo te llevo y te cuento de qué va y por qué es de culto.

el desvio detour posterLa película trata sobre un pianista un poco perdedor, Al (Tom Neal), que vive su vida nocturna en Nueva York y decide irse a California a buscarse una nueva, tal y como ha hecho su novia Sue (Claudia Drake). Para ello, decide hacer autoestop, y tiene la suerte de que Charles Haskell Jr. (Edmund MacDonald) le recoge y le lleva a Los Angeles. Pero, durante el viaje, Haskell muere e, inconscientemente, Al suplanta su identidad por miedo a que la policía piense que él ha matado al conductor. Pero, siguiendo con su viaje, Al también recoge a Vera (Ann Savage), que casualmente también conocía a Haskell, y que le chantajea para sacar beneficio de la muerte de éste.

La historia y, sobre todo, el recorrido de los personajes le trajeron alguna controversia con la censura imperante en el Hollywood de aquellos años, donde no estaba permitido que los malhechores salieran victoriosos en las películas. Aún así, la película consiguió mantener su espíritu y su tono inicial, y eso ayudó mucho en su reconocimiento posterior como película distinta del resto.

el desvio detourPara ser una película de los años cuarenta, de tan bajo presupuesto, y recursos tan limitados, El desvío ha conseguido permanecer en el recuerdo cinematográfico por la fuerza de su argumento y sus personajes. Poca gente apostó por ella en los días de su estreno, ya que rozaba lo que se podría considerar la serie B, y apenas tuvo repercusión. Pero su historia tirando a rebelde, con personajes más malditos que malos, caló hondo entre toda esa audiencia que la recibió durante las siguientes décadas en los circuitos televisivos americanos, convirtiéndola en algo más que un clásico del cine negro, y en un título muy familiar para el público norteamericano.

Su director, Edgar G. Ulmer, y su protagonista, Tom Neal, fallecieron en 1972, antes de que la película recibiera el verdadero reconocimiento público que sí disfrutó Ann Savage, como último representante de un tipo de cine puro y duro, de ése que se encuentra muchas veces rebuscando en las estanterías, y que, tal vez por no contar con un gran presupuesto ni con estrellas internacionales, nunca ha terminado de expandirse en otros mercados más que los de su país natal.

De todas maneras, es una obra que se merece ser descubierta por los cinéfilos y, sobre todo, por los aficionados al cine negro en su sentido más estricto.

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