El exorcista
El exorcista

El exorcista (The Exorcist. William Friedkin, 1973) es una de esas películas sobre las que se han escrito ríos de tinta. Considerada de modo casi unánime como una de las mejores películas de terror de la historia, su influencia en otros títulos del género sigue presente y muchas de sus frases e imágenes permanecen en conversaciones y recuerdos de multitud de espectadores de distintas generaciones.

Pero no hay que olvidar que El exorcista es una especie de anomalía en la historia del cine. A pesar de que el terror sea un género de los considerados clásicos, cuyos orígenes se remontan prácticamente a los del mismo cine, no suele ser habitual ver que las películas de miedo revienten las taquillas a la vez que agradan a los críticos más especializados y, de paso, lleven casi medio siglo idolatradas como películas de culto.

¿A qué se debió el éxito tan grande de El exorcista?

El exorcista

El público de las películas de terror es un público fiel, pero no es extremadamente masivo. En cambio, el público de El exorcista sí lo es, a la vez que mantiene esa fidelidad. Esto es algo fácil de decir una vez que han pasado casi cinco décadas desde su estreno, pero supuso un fenómeno en el momento de su estreno.

Probablemente, además de que El exorcista sea una buena película, con un guion muy bien estructurado y una dirección sublime de William Friedkin, su estreno llegó en el momento oportuno. Desde finales de los sesenta, ya se había visto una evolución en el género del terror, y en muchos otros géneros del cine, que necesitaban saltarse los límites que habían imperado durante los años anteriores y ofrecer al público nuevas experiencias.

Hubo producciones más originales para el momento, como La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead. George A. Romero, 1968) o La semilla del diablo (Rosemary’s Baby. Roman Polanski, 1968), ambas películas de culto hoy en día, y esto ya suponía avances de lo que iba a ir llegando, sobre todo esta última.

Eso de que el maligno estuviera presente y de que el terror fuera más psicológico que de sustos era algo que se comenzaba a implantar en las historias de miedo y, en esto, El exorcista llegó en el momento más oportuno, del modo más apropiado y, por si fuera poco, con un rival enfrente que daba más morbo a todo el jaleo: la Iglesia.

¿Da tanto miedo El exorcista?

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Es probable que, si has visto ya El exorcista varias veces, la cosa se haya suavizado en tu interior. También puede ser que seas uno de esos espectadores a los que resulta muy complicado asustarle o, directamente de esas personas que se ríen de todo y las escenas de Regan (Linda Blair) soltando de todo por la boca le parezcan de coña.

Siendo justos, hay que decir que sí, El exorcista da miedo. Es una de las películas que más insomnios ha provocado y que más pesadillas ha producido. También es de las películas de miedo que más leyendas han originado y, por supuesto, que más problemas dieron en su día. ¿Esto a qué viene? A que todo influye en crear un aura alrededor de El exorcista que amplía todavía más ese mal rollo que da.

Antes de comenzar el rodaje, un incendio destruyó los decorados, excepto la que era habitación de Regan. Los actores Jack MacGowran y Vasiliki Maliaros fallecieron antes de que diera tiempo a terminarse la película, así como familiares de Max Von Sydow y Linda Blair.

Su estreno también hizo que la leyenda aumentara, con mucha gente desmayándose y vomitando por las imágenes proyectadas, grupos de fanáticos religiosos amenazando durante los pases y algún que otro suceso que podríamos calificar de casual y que, en su momento, asustó a más de uno.

Visión actual de El exorcista

El exorcista

Como hemos dicho, la película de William Friedkin ha llegado hasta nuestros días con una vigencia que ni siquiera él mismo podría haber imaginado. Salvo algunos aspectos estéticos y formales, se podría decir que El exorcista es de las películas que mejor ha envejecido de su época, y la fuerza que proyectaba originalmente se sigue manteniendo ya que no es cuestión exclusiva de la historia visual, sino de lo que subyace en ella.

Muchos de los que la vieron en su día recuerdan el miedo que pasaron. Muchos de los que tuvieron su oportunidad años más tarde, tanto en televisión como en algún otro formato doméstico, también mantienen el recuerdo de lo mal que lo pasaron. Incluso los cinéfilos más jóvenes y los que tardaron en verla suelen quedar impresionados por lo chungo de algunos momentos. Pero, insistimos, el miedo en El exorcista se va sembrando poco a poco y puede aparecer a las horas o a los días, no necesariamente cuando se está viendo.

Por todo esto, se puede decir que El exorcista es considerada por méritos propios como una de las mejores películas de terror de la historia y, por supuesto, la madre de todas aquellas películas que tratan temas relacionados con posesiones y exorcismos. Hoy en día no cabe duda de que es una película de culto para muchos y, con toda seguridad, seguirá siendo idolatrada y temida por generaciones venideras.

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