El hombre que pudo reinar The man who would be king featured

El hombre que pudo reinar

El hombre que pudo reinar The man who would be king featured

El hombre que pudo reinar (The Man Who Would Be King. John Huston, 1974) es una de las últimas grandes producciones del Hollywood clásico. Sí, sé que es un poco aventurado decir esto de una película rodada a mediados de los años 70, pero muchas de sus características, sobre todo en términos de producción, nos llevan a esto.

Pero, además de ser una súper producción con todas las de la ley, es también una gran película, que ha conseguido mantenerse en plena forma después de casi medio siglo y que aquí nos tiene, a mí escribiendo y a ti leyendo.

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¿De qué va El hombre que pudo reinar?

El escritor británico Rudyard Kipling (Christopher Plummer) recibe la visita de Peachy Carnehan (Michael Caine), un suboficial británico al que conoció dos años antes, cuando este se disponía a iniciar una atrevida aventura junto a su mejor amigo, Daniel Dravot (Sean Connery), con el objetivo de convertirse en reyes de Kafiristán.

A pesar de estar muy desmejorado, Carnehan se dispone a contarle detalladamente todo lo que pasó en esos dos últimos años, ya que Kipling fue la última persona con la que habían tratado antes de partir, y la que les dio su bendición para conseguir un improbable éxito ante tan alocada misión.

Un relato del propio Kipling

El hombre que pudo reinar está basada en un relato homónimo del propio Rudyard Kipling, que fue publicado en 1888. Este relato, a su vez, está inspirado en las aventuras del británico James Brooks y de un aventurero estadounidense llamado Josiah Harlan. Las hazañas de estos dos hombres del siglo XIX son similares a las de los protagonistas de El hombre que pudo reinar, ya que el primero fue nombrado rajá de Sarawak y al segundo se le concedió el título de Príncipe de Ghor.

La adaptación y la película definitivas de John Huston

No se puede decir que John Huston carezca de grandes títulos y adaptaciones en su filmografía. Al contrario, precisamente estas fueron clave en su éxito a lo largo de las distintas décadas, en las que trabajó como director. Empezando por El halcón maltés (The Maltese Falcon, 1941), que resultó una brillante adaptación de la novela de Dashiell Hammett, siguiendo por El tesoro de Sierra Madre (The Treasure of the Sierra Madre, 1948), por la novela de Bruno Traven, La jungla de asfalto (The Asphalt Jungle, 1950), adaptación de la novela de W. R. Burnett, o, por no ir enumerándolas todas, la adaptación de la famosa novela de Herman Melville, Moby Dick (1956).

Fueron muchos años en los que John Huston iba produciendo títulos de altísimo nivel, incluso cambiando de registro y con una brillante adaptación a los tiempos y modas cambiantes. Esas primeras películas de los años 40 muestran a la perfección el cine que se hacía en aquella época, y si saltamos treinta años adelante y nos fijamos, por ejemplo, en Fat City, ciudad dorada (Fat City. 1972) o en Sangre sabia: el profeta del diablo (Wise Blood, 1979), no desentonan para nada. Esta adaptación a los nuevos modos de hacer cine es algo que muchos directores no fueron capaces de hacer, y de ahí su caída o desaparición.

En este caso, me atrevo a decir que El hombre que pudo reinar no solo es una gran película, sino que es la película que hace a Huston tocar la cima de su cine. Además, también es la última superproducción de esas tan épicas y aventureras que se habían estilado en el Hollywood de los 50 y que, como en el caso de La reina de África (The African Queen, 1951), habían encumbrado a directores como el propio Huston.

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Pero El hombre que pudo reinar no solo puso el punto final al Hollywood más clásico, sino que también supuso la bienvenida al cine de acción y aventuras que se puso de moda años más tarde, en los que la acción y la aventura estaban acompañadas de detalles cómicos sutiles, pero frecuentes, que naturalizaban al personaje y lo alejaban de estereotipos clásicos.

Además, hay algunos aspectos de la película que, sin parecer tan apropiados hoy en día para este tipo de películas –que se suponen para todos los públicos–, tampoco eran frecuentes en el cine norteamericano de los 40 y 50. Me refiero a algunas imágenes más bruscas, cosas que, de nuevo, serán más que habituales hasta los comienzos del presente siglo.

El acierto en la elección del reparto de El hombre que pudo reinar

El hombre que pudo reinar nos lleva, indefectiblemente, a dos rostros: Michael Caine y Sean Connery. Sin mucho más esfuerzo, le añadimos a Christopher Plummer y, luego, ya si se quiere, se le añade al resto del reparto, con personajes que aportan y complementan, como los encarnados por Saeed Jaffrey, Doghmi Larbi o la misma Shakira Caine.

Esos dos protagonistas están tan bien elegidos que nadie tiene ninguna queja. Son, probablemente, los mejores papeles de la carrera de ambos y es un hecho que, para cada uno de ellos, esta fue la mejor producción en la que participaron.

Pero es curioso recordar que John Huston llevaba detrás de esta adaptación muchos años, y que, a lo largo de distintas etapas de su carrera, intentó abordarla con diferentes parejas protagonistas. Primero, fueron Humphrey Bogart y Clark Gable los deseados, pero la temprana muerte del primero tiró los planes por la borda.

Los dos siguientes actores que aparecieron en la cabeza de Huston fueron Kirk Douglas y Burt Lancaster. Dos grandes estrellas que, seguramente, habrían bordado los papeles y que, además, tenían una gran química. Algo similar sucedió con la pareja de moda entre finales de los 60 y principios de los 70: Robert Redford y Paul Newman lo habrían bordado, seguramente, pero fue precisamente este último el que le recomendó al director que buscara actores ingleses para este gran guion.

Esto es lo que considero un gran acierto, ya que, a pesar de que me pica la curiosidad con cualquiera de las otras parejas, los matices que consiguen Caine y Connery son difícilmente superables.

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Repercusión y crítica de El hombre que pudo reinar

El año en el que se estrenó El hombre que pudo reinar fue un gran año para el cine, al menos desde nuestro punto de vista actual. Además de esta, en 1975 hubo otros grandísimos títulos, como Dersu Uzala (Akira Kurosawa), Tiburón (Jaws. Steven Spielberg) o Alguien voló sobre el nido del cuco (Someone Flew over the Cuckoo’s Nest. Milos Forman).

Por este motivo, y a pesar de sus cuatro nominaciones a los Oscar, se quedó con las manos vacías en lo que se refiere a premios y reconocimientos. Pero esto no quiere decir que recibiera malas críticas en su momento, sino todo lo contrario.

El hombre que pudo reinar fue, desde su estreno, muy bien recibida por la crítica especializada. Pero los grandes nombres que aparecían en los créditos también fueron responsables de atraer a una buena cantidad de espectadores a las salas, haciendo que la película resultara rentable y que dichos nombres recibieran más ofertas a posteriori.

Estos datos, en el fondo, no dejan de ser más que anecdóticos. El hombre que pudo reinar sigue estando muy bien considerada actualmente. Su buena forma no puedo más que ligarla al talento, principalmente, de su director, pero también al carisma de la pareja protagonista.

El hombre que pudo reinar

Pero, como dije antes, El hombre que puedo reinar es una película que parece adelantada a su tiempo. Esto, como con otras grandes películas y obras de arte, hace más fácil que permanezca en el tiempo. Y esto es lo que hace que hoy siga siendo una de las mejores películas en la historia del cine.

Tanto si la has visto como si no y tanto si te ha gustado como si no, aquí estoy deseando leer tu opinión sobre El hombre que pudo reinar. Y, si lo prefieres, puedes escribirme en mi cuenta de Twitter, en la que suelo compartir muchos contenidos sobre este tipo de películas.

3 Comments

  1. Luis Betrán dice:

    Extraordinaria película. Una de las obras maestras de John Huston, director que cuando hacía una película que le interesaba y en la que solía firmar el guión, lograba maravillas como “El halcón maltés”, “El tesoro de Sierra Madre”, “La jungla de asfalto”, “La reina de Africa”, “Moby Dyck”, “Vidas rebeldes”, “Fat city”, “La noche de la iguana” o su impresionante testamento “Dublineses”. “El hombre que pudo reinar” pertenece a esta categoría y fue un viejo proyecto de Huston que ya intentó llevar al cine el relato de Kipling a principios de los 50 con Clark Gable y Humphrey Bogart. Muy posteriormente Paul Newman renunció a interpretarla, recomendando a Huston la elección de Conney y Caine. Ambos actores siempre reconocieron que ésta era la mejor película que habían interpretado. A modo de curiosidad, la mujer que descubre la importura de Connery no es otra que Shakira, esposa de Caine en la vida real. El desenlace del film – cosa habitual en el Huston de las grandes ocasiones – es absolutamente memorable. Gladys Hill, que coescribe el guión junto a Huston, fue la secretaria personal del gran cineasta durante muchos años.

    • pelicultista dice:

      En efecto, Luis. Huston asumió el reto de realizar una producción del Hollywood más clásico cuando esa época ya había pasado. Y lo hizo a lo grande. Todo un acierto y una de sus mejores películas, sin duda.

  2. Abner dice:

    De ese mismo año es otra gran película de aventuras de estilo clásico, “El viento y el leon”, de John Milius. Junto con “El hombre que pudo reinar”, son las dos últimas grandes películas de aventuras clásicas. Justo ese año y el siguiente se hicieron las dos primeras películas de aventuras modernas, “Tiburón” y “La guerra de las galaxias”. Así que es cierto, 1975 supone un año clave en el cine de aventuras.

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