El mundo de Wayne (Wayne’s World) es una de esas películas que, por suerte o por casualidad, suele llegar a los espectadores en una edad perfecta. Bueno, realmente, a la edad adecuada para una cinta de este estilo, que no es otro que una comedia bastante absurda, con muchos elementos de culto y sin demasiadas aspiraciones intelectuales.

el mundo de wayne posterPero, ¿desde cuándo es imprescindible el elitismo artístico o creativo para funcionar y, sobre todo, para tener éxito en taquilla? Pues eso mismo. Mike Myers, guionista y protagonista de esta divertidísima película, llevaba tiempo desarrollando el personaje de Wayne en los programas de Saturday Night Live, que lleva ya unas décadas como cantera inagotable de cómicos y cineastas del humor. Y aquí, sin más dilación, nos brindó al bueno de Wayne, con su amigo Garth (Dana Carvey), presentando un programa de televisión local que llama la atención de gente más poderosa en el mundo televisivo, y ante lo que no saben si van a saber manejar bien. Y es que estos dos, en el fondo, quieren divertirse con sus chorradas y su música, y creo que no me equivoco si digo que el éxito de la cinta radica en que muchísima gente se identifica, o se ha identificado en algún momento de su vida con esta actitud despreocupada y alegre que tienen los jóvenes en muchas ocasiones.

el mundo de wayne 1

El humor de Myers, que alcanzó su cima comercial con la saga de Austin Powers, ya sabemos cómo es: en general bastante noble, bastante sano, y con algún punto de irreverencia o de absurdez que, para los que no lo hayan visto nunca puede parecer hasta inocente. Pero recordemos que esta película tiene más de veinte años, y las de la parodia de Bond no andan muy allá, y el humor actual ha superado muchos límites que, al menos en el mundillo más comercial, se veían impensables por entonces.

Otro de los aspectos que también definen el estilo de Mike Myers es la música. Y  El mundo de Wayne, concretamente tiene puntos muy míticos. Aunque sean simples detalles, como el cartel de “Prohibido tocar Stairway to Heaven” en la tienda de música o una de las escenas más épicas del cine de los noventa, que no es otra que la de Wayne, Garth y compañía, en ese coche tan peculiar, cantando Bohemian Rapsody. Sólo por esto, la película ya merece la pena.

Es cierto que, si nos separamos de la nostalgia temporal, la película no ha envejecido todo lo bien que nos gustaría, y que a muchos de los que no la hayan visto aún les puede parecer más floja que lo que los que la vimos en su momento podemos defender. Pero no hay que olvidar el tremendo éxito e, incluso, influencia que tuvo en la taquilla norteamericana, donde alcanzó el número uno y llegó a multiplicar por diez su presupuesto de veinte millones de dólares, provocando, incluso, una secuela al año siguiente.

el mundo de wayne

En conclusión, que si os gustan los ochenta y los noventa, la música rock, el humor absurdo y pasar un buen rato sin mayores preocupaciones, ésta es una buena opción. Si no, al menos, servirá para darnos una buena idea de cómo tocar instrumentos de aire mientras cantamos al son de nuestros ídolos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Compártelo!