El sacrificio de un ciervo sagrado 7

El sacrificio de un ciervo sagrado

El sacrificio de un ciervo sagrado (The Killing of a Sacred Deer) es una de las películas que más me ha impactado en los últimos años. Y eso que ya sabía a qué podía atenerme, a partir de las anteriores películas que había hecho su director, Yorgos Lanthimos. Pero, aquí, la sensación de malestar fue mucho más potente, y esto es lo que me dejó marcado tras su visionado.

¿Qué nos cuenta El sacrificio de un ciervo sagrado?

La película trata sobre la vida de Steven (Colin Farrell), un cirujano exitoso casado con Anna (Nicole Kidman) y con dos hijos. Steven mantiene una extraña amistad con un joven adolescente llamado Martin (Brian Keoghan), cuyo padre falleció durante una cirugía realizada por Steven. Martin empieza a visitar a Steven en su casa y a involucrarse en la vida de su familia, pero las cosas toman un giro oscuro cuando la salud de los hijos de Steven y Anna empieza a deteriorarse sin explicación aparente.

El sacrificio de un ciervo sagrado

Una trama compleja y un universo incómodo

La trama de El sacrificio de un ciervo sagrado puede parecer sencilla a simple vista. El fallecimiento de una persona conlleva una nueva relación entre dos personas que antes no se conocían. Pero esta relación, en realidad, no es del todo natural. El hijo adolescente de un paciente fallecido no es el típico amigo que se echa un cirujano cardiovascular y esto ya nos coloca en una situación extraña. Al partir de algo tan poco lógico, pero habiéndolo asumido por la excepcionalidad de esa muerte, el camino hacia lo que viene después no nos choca tanto, sino que lo asumimos ya completamente sumergidos en la trama.

Así, Martin se va deslizando poco a poco en la vida y en la familia de Steven. Tiene algo en su cara, en su mirada, que nos hace sospechar, nos incomoda ligeramente. Habla de un modo muy frío y así son sus conversaciones con el doctor. Parecen casi robots, carentes de emoción y con unos comentarios que no tienen pudor alguno en aumentar esa sensación. Por eso se produce un distanciamiento tan grande entre los personajes y los espectadores, que no se pueden sentir identificados con ellos, pero que los aceptan porque es propio de ese universo al que han aceptado entrar.

El sacrificio de un ciervo sagrado

Unos personajes muy peculiares

La trama es compleja y la película es, en general, extraña aunque hipnótica. Esto se debe también a la genial actuación de los tres actores principales. Steven es un cirujano que, a pesar de su profesión, y de ser un cabeza de familia con críos, es extrañamente apático. Incluso podríamos decir que no parece alguien de este mundo, o una persona habitual en esos roles en nuestra sociedad.

O sea, que si conociéramos a alguien como Steven en la vida real nos parecería un auténtico perro verde y podría hasta provocarnos rechazo. No es así la condición de su mujer Anna, que se muestra más viva en este sentido. Su personaje, nos guste o no, es el de alguien que expresa sus sentimientos y que pelea por aquello en lo que cree, ofreciendo un gran contrapeso a la figura de su marido y, a la vez, ayudándonos a sentir empatía por su familia. Ésta, en el fondo, es la que nos hará implicarnos con la película.

Por último, el personaje clave, el de Martin. Sin duda, gran parte de este sujeto es mérito de Barry Keoghan. Pocos actores serían capaces de construir un personaje tan frío y a la vez tan intenso.

El sacrificio de un ciervo sagrado

La atmósfera de malestar

Los matices que logran los actores en su interpretación y la extraña trama que se nos plantea desde el inicio son un caldo de cultivo ideal para que, como espectadores, nos pongamos tensos, prácticamente a la defensiva. Pero hay muchos otros aspectos en El sacrificio de un ciervo sagrado que apoyan esto y que merece la pena comentar.

Uno de los más destacados es la fotografía, que aquí es predominantemente azul y muy fría, algo coherente con esa falta de empatía que predomina en la película. Este es un recurso muy frecuente en películas de ciencia ficción o distópicas, en las que se trata de presentar un mundo menos agradable y, sobre todo, una sociedad más antipática para los que estamos acostumbrados a la comodidad occidental.

Algo similar sucede con los planos que nos muestra la cámara. Lanthimos no se corta, ni corta los planos, a la hora de seguir a los personajes durante momentos prolongados. Es más, los alarga de un modo que produce angustia en el espectador y que permite enfatizar esa atmósfera de malestar cuando está acompañada de silencios ambientales o de sonidos puramente naturales. Incluso la música está expresamente compuesta para lograr estos efectos, que parecen retumbar entre las estancias limpias y minimalistas que suelen acoger gran parte de las escenas.

El sacrificio de un ciervo sagrado

¿Qué temas trata El sacrificio de un ciervo sagrado?

Gran parte de ese malestar e incomodidad que produce El sacrificio de un ciervo sagrado se debe a los principales temas que trata: la moralidad y la responsabilidad. El hecho de jugar de un modo tan frío con decisiones tan importantes como las que aquí plantea, que se traducen en el sacrificio de los seres queridos como forma de redención, nos lleva a historias y personajes tan universales como antiguos, y Lanthimos juega con elementos de la tragedia clásica griega, como el propio ciervo y la historia de Agamenón en la que, para prosperar en sus batallas y aplacar la ira de haber cazado a un ciervo, tuvo que sacrificar a su hija Ifigenia.

Obviamente, son temas muy extremos, sobre todo en la actualidad, pero se prestan al debate y la reflexión, por lo que la huella que deja esta película en el espectador es más profunda que lo habitual.

En conclusión, El sacrificio de un ciervo sagrado es muy recomendable para todos los amantes de las películas que se salen de la norma más habitual y de las historias de suspense que mayor incomodidad pueden crear en el público. Sin olvidar a los seguidores de cualquiera de los nombres que hemos mencionado, desde el propio Lanthimos a los tres actores principales de la película: Farrell, Kidman y Keoghan.

El sacrificio de un ciervo sagrado

Y tú, ¿ya has visto El sacrificio de un ciervo sagrado? Si es así y quieres compartir tu opinión, lo puedes hacer en la sección de comentarios de esta misma página o escribiéndome a mi cuenta de Twitter, donde suelo compartir contenidos a diario.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.