Smultronstället fresas salvajes wild strawberries

Fresas salvajes (Smultronstället)

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Fresas salvajes es una película de Ingmar Bergman de 1957. Pero también es una película como ésas que dicen que te pasan por delante cuando estás a punto de morir: Todo un recorrido a lo largo de los eventos importantes de una vida, reviviendo aquello que, de alguna manera, ha sido influyente y ha dejado huella, para bien o para mal.

El protagonista de la película es Isak Borg, un médico que acaba de ser premiado por su labor profesional a lo largo de toda su carrera. Pero, antes de partir a recoger el premio, Isak tiene un sueño en el que se ve a sí mismo muerto en una ciudad completamente vacía.

fresas salvajes wild strawberries SmultronställetEl viejo doctor considera esto como un acto premonitorio, en el que dicho premio supone como el broche final a su vida y, ante la que puede ser su última etapa, decide hacer el viaje en coche, visitando de paso algunos lugares que fueron importantes y relevantes en sus años de infancia y juventud.

Bergman escribió Fresas salvajes durante una estancia en el hospital, y tal vez esto influyó en el carácter reflexivo y el arrepentimiento que experimenta Isak, después de una vida que considera llena de malos actos y comportamientos. Pero la fuerza que percibimos del personaje tiene un plus muy importante en el trabajo del actor Victor Sjöström, que lo hace completamente suyo, como si estuviera interpretando algo que siente de verdad. No en vano, ésta sería su última película después de una larguísima y fructífera carrera profesional, y también la que le daría mayor reconocimiento y prestigio en el mundo del cine.

fresas salvajes wild strawberries SmultronställetSi hoy en día se recuerda y admira Fresas salvajes es, sin duda, por el hábil manejo que hay entre realidad y sueños, entre pensamientos y sensaciones, que sirven para profundizar mucho más en los profundos sentimientos que, acercándose a la muerte, le hacen volver a vivir la vida al personaje y, muchas veces, al espectador también.

Y es que el título original, Smultronstället, no sólo evoca un lugar donde crecen fresas salvajes, sino un emplazamiento privado donde podemos refugiarnos hasta alcanzar la propia intimidad y, por qué no, ver esa película de nuestra vida y poner en la balanza las cosas buenas y malas, buscando la redención antes de morir.

Como dijo en su día la prestigiosa Cahiers du cinéma, “Si existiera una videoteca del alma, Fresas salvajes estaría en la entrada.”

 

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