La invasión de los ultracuerpos
La invasión de los ultracuerpos

La invasión de los ultracuerpos (Invasión of the Body Snatchers) es un hito en el cine de terror y ciencia ficción. La novela en la que se inspiró ya había sido adaptada  al cine, pero  esta versión del 78, dirigida por Philip Kaufman, se confirmó no solo como uno de los mejores remakes de la historia, sino como un referente para el cine de su género y de su generación.

Una de las primeras reseñas que escribí cuando comencé con este blog –y qué distinto era– fue sobre La invasión de los ladrones de cuerpos (Invasion of the Body Snatchers. Don Siegel, 1956), una película de ciencia ficción y serie B de las que marcaron época y siguen marcando a todos los que la ven por primera vez.

El mérito principal de ambas es de la historia que se cuenta en la novela genial de Jack Finney, aunque tanto aquella película de género de los cincuenta, como ésta producción más ambiciosa de los setenta, han sabido aprovechar bien esa base tan interesante.

De todo esto es de lo que me gustaría hablar a continuación, para analizar por qué La invasión de los ultracuerpos provoca tanto interés, a pesar de ser un remake, o una segunda versión, y de haber pasado más de cuatro décadas desde su estreno.

La invasión de los ultracuerpos

¿De qué va La invasión de los ultracuerpos?

Unos microorganismos de otro planeta han llegado a La Tierra y, desde entonces, suceden cosas extrañas en San Francisco. El comportamiento de cada vez más personas se vuelve muy extraño y son pocos los que se dan cuenta de ello. Lo que es peor, son muy, muy pocos los que realmente creen que esto es un problema grave que hay que tratar de afrontar.

Matthew Bennell es un funcionario del departamento de sanidad que comienza a sospechar que algo está pasando cuando una compañera de trabajo le comenta que su marido se comporta de un modo muy extraño, casi artificial. Es algo difícil de explicar, y las sensaciones empiezan a multiplicarse cuando distintas personas alrededor cambian su comportamiento o empiezan a manifestar sospechas.

Pero la situación se vuelve mucho más grave cuando esos comportamientos extraños empiezan a ser tan mayoritarios que es peligroso ser normal. Esto, en definitiva, es la invasión de los ultracuerpos.

La importancia de la puesta en escena para el mensaje

Lo primero que me viene a la mente cuando pienso en La invasión de los ultracuerpos es que es uno de los mejores remakes que he visto en mi vida. Pero, después, lo pienso y entiendo que es un remake tan bueno porque se podría decir que no bebe tanto de la película original como de la fuente principal, que es la novela de Finney, para darle una identidad mucho más particular, y muy propia de su época.

La distancia no solo la marca el contexto social e histórico que, para los primeros, significaba un mensaje potente en lo más paranoico de la Guerra Fría. Aquí, las dudas sobre el mundo actual y la búsqueda de alternativas se entiende por ese cambio de era, en el que la feliz prosperidad, aparentemente interminable, de los años 60 chocaron bruscamente con las crisis setenteras y las dudas sobre la capacidad del capitalismo de mantener una sociedad próspera durante mucho más tiempo.La invasión de los ultracuerpos

Lo bueno de La invasión de los ultracuerpos es que va más allá aún. Tal vez por la presencia de un presupuesto de mayor capacidad y atracción de talento, o por una apuesta decidida y dedicada, todo lo que la película va proyectando hacia el espectador es tremendamente acojonante.

Si la trama es terrible, debido a una invasión alienígena que va sustituyendo los cuerpos de las personas por otros iguales, aunque sin alma, la atmósfera que crea la fotografía de la película es lo más coherente del mundo con esa sensación y ese mensaje que traen los de afuera.

Porque lo que vamos viendo en pantalla es temible, pero tiene una calidez y una intimidad inherente que hace que todo sea aún más terrorífico. La nocturnidad de los escenarios, incluso de los diurnos, la cantidad de localizaciones que resultan acogedoras, en exteriores y, sobre todo, en interiores, el tipo de planos, cercanos, casi para dar besos… todo aquí te invita a ir confiando, a ceder, a dejar de pelear, incluso cuando el sacrificio merece la pena. ¿Por qué no dejarte llevar, si lo están haciendo todos?

La mayor diferencia con La invasión de los ladrones de cuerpos

La invasión de los ultracuerpos es una película más consistente que su primera versión, supongo que por contar con un presupuesto mucho más poderoso. Pero también hay otros aspectos que la llevan a un estatus mucho más efectivo al largo plazo. Y es que, mientras que La invasión de los ladrones de cuerpos jugaba más con la paranoia y la metáfora en la que las vainas alienígenas eran agentes comunistas infiltrados, aquí las sensaciones de terror son más directas y no solo de un modo visual, con una realización más dirigida a este efecto, sino por el trasfondo psicológico que hay.

Y es que La invasión de los ultracuerpos planta esa semillita de duda o de temor de un modo mucho más efectivo, alejándose de intenciones políticas y centrándose en la sensación tan horrible de perder la capacidad de ser libre, de tener voluntad propia y de, en definitiva, ser uno mismo.

La invasión de los ultracuerpos

Un reparto prácticamente perfecto

La imagen definitiva de La invasión de los ultracuerpos es Donald Sutherland y, sobre todo, ese plano final que es el que sale destacado ante cualquier búsqueda sobre la película. No seré yo el que se queje de su elección como protagonista, ya que hizo un trabajo maravilloso y no se puede separar su rostro de esta peli.

Pero tengo que destacar la presencia de otros actores cuya trayectoria también ha servido para reforzar el carácter legendario de La invasión de los ultracuerpos. Hablo, concretamente, de Leonard Nimoy y Jeff Goldblum.

El primero ya era una estrella cuando se estrenó esta película, y su personaje es realmente magnífico, de los que marcan la diferencia y dejan huella. También es de los más controvertidos, aunque yo sigo viendo la coherencia en su modo de comportarse.

En cuanto a Jeff Goldblum, no es que fuera su primer papel en cine, pero todavía no había despegado para llegar a ser lo que es ahora. Y éste fue uno de esos papeles que ayudó a que su trayectoria creciera hasta el punto en el que tanto mola hoy en día.

No quiero olvidarme de la inclusión de Don Siegel y Kevin McCarthy en el reparto, guiños geniales y cómplices que no hacen sino enriquecer la leyenda de ambas versiones.

La invasión de los ultracuerpos

Recepción y crítica de La invasión de los ultracuerpos

La invasión de los ultracuerpos fue un éxito en taquilla. De hecho, en pocas semanas consiguió recaudar más dinero del que había costado y, solo con lo conseguido en salas, multiplicó por varias veces la cantidad invertida por los productores.

Pero su éxito y popularidad se vieron impulsadas en los años siguientes, con la proliferación del vídeo doméstico y su consolidación como película de culto en lo que se refería a la ciencia ficción y el terror.

Lo más curioso es que, entre la crítica de la prensa especializada, hubo gente que llegó a definir a La invasión de los ultracuerpos no solo como uno de los mejores remakes hechos hasta el momento, sino que llegaron a hablar de que no era un simple remake, sino una secuela o, incluso, una nueva película separada de la de Siegel. Pero también hubo algunas críticas negativas que, con el paso del tiempo, han quedado enterradas en el olvido.

La invasión de los ultracuerpos

Porque, más de cuatro décadas después de su estreno, La invasión de los ultracuerpos está muy bien considerada, especialmente para los amantes del género y del cine de los setenta.

Más allá de los aspectos estilísticos que la encuadren en su época, algunos de los cuales me parecen, además, encantadores, su terrorífica propuesta se alza prácticamente a lo universal y atemporal. Por eso, incluso hoy en día, da miedo pensar y reflexionar sobre su planteamiento.

Y, para finalizar, hay que reconocer que tiene uno de los mejores finales de la historia del cine. Uno que no solo es consecuente con toda la película, sino que cierra en lo más alto, dejando al espectador con la mejor –o peor– de las sensaciones posibles.

Ahora, cuéntame tú qué te parece La invasión de los ultracuerpos y si crees que es la mejor de las versiones, considerando además de la de 1956, la realizada por Abel Ferrara en 1993 y titulada Secuestradores de cuerpos, y la más reciente Invasión (The Invasion. Oliver Hirschbiegel, 2007), que creo que es la más floja de las cuatro, sin ser una película desechable.

Puedes dejar tus comentarios aquí mismo o, si lo prefieres, escribirme en Twitter, donde suelo comentar y compartir cosas como ésta y muchas otras relacionadas con el mundo del cine y la televisión. Estaré encantado de leerte y compartir contigo sobre esta y otras películas.

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