la vida de adele
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La vida de Adèle es una película francesa dirigida por Abdellatif Kechiche en 2013 y basada en una novela gráfica de Julie Maroh. Aclamada en multitud de festivales y premios cinematográficos de todo el mundo, se puede decir que La vida de Adèle ha sido una de las películas más conseguidas y apreciadas de los últimos años, y probablemente uno de los títulos que más van a permanecer en las próximas décadas, como referencia y como inspiración para más de uno.

En ella, se nos cuenta la historia de una joven llamada Adèle que, aunque más o menos conoce las cosas básicas sobre la sexualidad y las relaciones de pareja, no tiene muy clara su orientación. Justo en ese momento es cuando conoce a Emma, una chica mucho más resuelta con un llamativo y atractivo pelo azul.

La vida de Adèle parece una historia tan real…

A priori, la historia que se nos cuenta en La vida de Adèle no parece tan novedosa. Una chica joven que se enamora de alguien un poco más experto y que inicia un camino de descubrimiento. Vale, que sea una relación homosexual y que la chica sea jovencita puede ser un pequeño punto de distinción. O el pelo azul de una de las protagonistas. Incluso, más allá de la historia en sí, que la actriz que encarna a Adèle sea una intérprete primeriza.

Bueno, esto último a lo mejor sí que ayuda. O simplemente es su propio talento. Porque La vida de Adéle no sería igual sin Adèle Exarchopoulos, cuyo personaje proyecta un magnetismo pocas veces visto en pantalla. Y, además de esto, la química que consigue junto a la otra gran prota, Léa Seydoux, que también tiene su parte de imán para con los que estamos al otro lado.

Pues eso, entre su inexperiencia real o su talento, cosa que nos da igual, lo que consiguen Adèle y Kechiche es narrar un romance que se siente extraordinario por lo realista que se muestra. No es cuestión de complejidad, sino de sencillez. Pero esa falta de artificios y ese exceso de pureza son ingredientes fundamentales y difíciles de encontrar para llegar al público y tocar la fibra sensible.

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… pero, en el cine, nada es lo que parece

Y es que, lo que se nos plasma como tan real, en parte ha sido gracias a extensas horas y tomas. Algunas escenas supusieron varias jornadas de trabajo y ambas actrices han mostrado su desacuerdo con esta forma de trabajar. Se dice, incluso, que Kechiche llegó a utilizar metraje más personal para cubrir algunas de las escenas más íntimas de Adèle.

Sea como sea, el director logró su objetivo y los espectadores disfrutamos mucho de las interpretaciones. Otra cosa será que tardemos en volver a verlas a sus órdenes. Pero la experiencia de ver La vida de Adèle no nos la quitará nadie. Y es que la espontaneidad mostrada por Adèle junto con la buena elección de qué momentos y qué escenas eran las que tenían que plasmar la historia hacen de La vida de Adéle un título especial, una película con el pelo azul que, incluso durando tres horas, nunca pierde el ritmo.

Elogios y críticas a La vida de Adéle

La acogida a la película, sobre todo en el aclamado Festival de Cannes, donde se llevó la Palma de Oro, fue muy positiva. Como hemos dicho, La vida de Adéle tiene muchas cosas positivas, sobre todo para los espectadores primerizos, y el encanto que poseen sus dos actrices es algo que no se encuentra habitualmente.

No fue éste el único recibimiento positivo que obtuvo el filme. También consiguió buenas críticas en general y muchos otros festivales y premios la reconocieron como una de las películas más importantes del año.

Pero, igualmente, hubo voces críticas. Aunque se supone que La vida de Adèle es una obra en defensa del colectivo LGBT, muchas voces de este colectivo la criticaron por su visión machista o por el exceso de morbo en algunas escenas.

Algo similar criticó la autora de la novela gráfica en la que se basa, Julie Maroh que, si bien reconoció la originalidad del trabajo de Kechiche, criticó el tono pornográfico que llegaban a tomar algunas de las escenas de sexo entre las dos protagonistas.

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Con estos puntos de vista, tal vez se pueda concebir una visión más completa sobre lo que ha supuesto La vida de Adèle para los distintos públicos, sobre todo aquellos espectadores que se pueden ver identificados con determinados aspectos que allí se cuentan.

En términos puramente cinematográficos o comerciales, no podemos más que recomendar al menos un visionado y atender especialmente a las actuaciones de las dos actrices protagonistas. Son las verdaderas responsables de que La vida de Adèle funcione como lo hace y sus imágenes juntas se recordarán en un futuro como un símbolo del cine europeo de esta década.

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