las diabolicas
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Las diabólicas (Les diaboliques) es una de las mejores películas de suspense de la historia. Es uno de esos títulos que me gustaría que tuvieran mayor presencia ­–porque reconocimiento ya lo tiene– entre el público general, y que siempre recomiendo a los que quieran descubrir títulos menos habituales.

Además de ser una obra maestra de su género, también es una de las mejores películas francesas de la historia, lo cual tiene mucho mérito, teniendo en cuenta la enorme cantidad de títulos brillantes que atesora la filmografía de este país. Por todo esto, merece la pena recordar por qué Las diabólicas tiene que estar siempre presente en las estanterías y archivos de los más cinéfilos.

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Las diabólicas, de Clouzot

Michel Delasalle (Paul Meurisse) es el director de un colegio, en el que convive con su mujer Christine (Vera Clouzot) y con su amante Nicole Horner (Simone Signoret), otra profesora del centro. Pero Delasalle es un tipo tirano y trata muy mal a ambas mujeres, así que éstas deciden que tienen que acabar con su vida para librarse de él.

Entre ambas lo planean todo para conseguir culminar el crimen perfecto, matándolo y deshaciéndose del cadáver sin que nada las incrimine. Pero esto causa grandes dudas en Christine que, además, sufre problemas de corazón y ve cómo su salud se ve muy afectada.

Una historia de suspense y terror

En alguna ocasión, he leído y también comentado que Las diabólicas es la mejor película de Hitchcock no dirigida por Hitchcock. Esto se debe a que el inglés fue el mayor maestro del cine de suspense y ésta es una de esas películas que podría haber encajado a la perfección en su filmografía.

De hecho, podemos ir un poco más allá, porque a Hithcock le faltó muy poco para ser el encargado de llevar esta historia a la gran pantalla. La novela Celle qui n’était plus (La que no existía), de Boileau-Narcejac es en la que se basa Las diabólicas, y fue objeto de deseo también por parte de Hitchcock, aunque Clouzot se le adelantó. O, al menos, eso cuenta la leyenda.

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Lo que sí se sabe es que Boileau-Narcejac escribieron otra novela al poco tiempo, D’Entre les Morts (De entre los muertos), que fue la que dio lugar a la famosa Vértigo de Hitchcock.

Sea cual sea la verdad, es un bonito ejercicio pensar en cómo habría sido esta película de haber sido rodada en Hollywood, con mucho más presupuesto y con un estilo de dirección seguramente distinto. Pero, incluso llegando a completar ese sueño imposible, no podemos quejarnos para nada del resultado obtenido por Clouzot.

Gracias a su buen hacer tras las cámaras y al trabajo delante de ellas de su mujer Vera y, sobre todo, Simone Signoret, Las diabólicas es de esas películas que llegan para quedarse.

Obra maestra a pesar de los problemas

Que hoy recordemos Las diabólicas como una de las mejores películas de suspense de la historia, nos hace pensar en Clouzot como un director lleno de talento. No hay que olvidar que, tan solo dos años antes, había filmado El salario del miedo (Le salaire de la peur), otra auténtica obra maestra en la que también participaba su mujer. Y también tiene otros títulos muy notables que intentaré analizar en algún momento.

Pero, como todos los genios que se precien, también tenía sus toques conflictivos. Aquí, el más notable fue con la estrella más importante del reparto, Simone Signoret. No son pocos los testimonios que cuentan cómo las últimas semanas de rodaje fueron fatales debido al mal ambiente que reinaba y que provocaba que ésta estuviera muy incómoda.

Una parte cuenta que Clouzot no estaba conforme con la interpretación de ella, ya que podía dar alguna pista sobre el final de la historia, y se arrepentía de haberle dado el guion completo desde el primer momento del rodaje.

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Por otro lado, las semanas previstas para completar todas las filmaciones se alargaron mucho y esto dificultaba la conciliación con otros compromisos profesionales que la actriz ya había firmado con anterioridad. Todo ello resultó en desacuerdos económicos y una enorme tensión que provocó que las actrices protagonistas no se dirigieran la palabra más que para actuar.

Recepción y crítica de Las diabólicas

El recorrido de Las diabólicas en taquilla fue todo un éxito desde su estreno. El público acudió en masa y la recaudación fue excelente. También existía un aviso en el cine, por el cual se pedía a los espectadores que no revelaran el final de la película, que era la verdadera clave para que la historia tuviera un interés especial.

La crítica especializada también aplaudió la llegada de esta película, considerándola como una de las más geniales historias de misterio e intriga que se habían podido disfrutar, y valorando el excelente guion puesta en escena e interpretación de sus protagonistas.

No se puede decir que esas consideraciones hayan decaído en la actualidad. Muestra de ello fueron los comentarios positivos de los críticos en el relanzamiento que se hizo en los años 90, cuando salió el remake protagonizado por Sharon Stone e Isabelle Adjani.

En definitiva, hay que situar a Las diabólicas en un nivel muy alto. Solo el hecho de que su director no fuera más famoso en su época y que se produjera fuera de los circuitos más imperantes del cine comercial han hecho que hoy en día no sea tan conocida como algunas de las películas más brillantes del cine clásico de Hollywood.

Pero, insisto, a Hitchcock le habría gustado hacerla y la aplaudió una vez hecha, y eso ya es uno de los mayores sellos de garantía que puede tener cualquier aficionado al cine de suspense.

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