laura preminger
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Laura no es la película más fácil sobre la que escribir algo. A pesar de ser una obra maestra del cine negro y de que podamos decir incluso que es una de las mejores películas de la historia del cine, es un film muy complejo ante el que corremos el riesgo de no dar la talla.

No tengo yo pretensiones de sentirme a su altura, pero voy a tratar de estirarme lo más arriba posible para explicar cuáles son las peculiaridades que le han conferido ese carácter tan especial y el estatus de película de culto. Porque Laura es una película que supera el nivel de película imprescindible para llegar al de cinta que produce admiración infinita en un grupo considerable de cinéfilos.

Como es probable que hayas llegado hasta aquí porque tengas curiosidad por Laura o, precisamente, porque también para ti es una película de culto, voy a tratar de ir explicando qué cosas son las que hacen de ella un título tan especial después de casi ocho décadas desde su estreno.

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Para empezar, ¿de qué trata Laura?

Laura Hunt (Gene Tierney) es una bella y seductora mujer que ha aparecido muerta en su apartamento. Para investigar el caso, envían al detective Mark McPherson (Dana Andrews), que se encargará de recabar toda la información posible a través de tres fuentes cercanas: el periodista Waldo Lydecker (Clifton Webb), el prometido de la joven, Shelby Carpenter (Vincent Price) y, sobre todo, el diario, las cartas y el retrato de Laura, a través de los cuales McPherson intenta perfilar cómo era ella y quién quiso asesinarla.

De la Laura de Mamoulian a la Laura de Preminger

Como muchas de las mejores obras de arte, Laura tiene una curiosa historia detrás en la que se dieron muchas casualidades que terminaron desembocando en una obra maestra. Pero estuvo muy cerca de no ser así.

Y es que, a pesar de que Laura es una de las películas más icónicas de Otto Preminger, por no decir la que más, estuvo muy cerca de no aparecer siquiera en su filmografía como director. Porque, en inicio, Preminger era el productor y el encargado de dirigir la película era Rouben Mamoulian, un profesional muy reconocido en el sector y en la época.

Pero las decisiones que iba tomando este director no eran del agrado de Preminger ni del productor ejecutivo, Darryl F. Zanuck. Algunas de las elecciones en el casting, y el tono y la forma que iban tomando la historia se estaban quedando muy por debajo del potencial que se le veía a la historia.

Por ejemplo, una de las claves que hacen que Laura sea una película tan reconocida actualmente es la labor de Clifton Webb haciendo de Lydecker. Pero este actor no era el elegido inicialmente por Mamoulian, y tampoco era del agrado de Zanuck, ya que lo consideraba muy afeminado. En realidad, Webb era homosexual y esto era una especie de secreto a voces que, desde los grandes estudios, veían como punto de riesgo para la taquilla. La verdad, nada más alejado de lo que sucedió en realidad.

Por fortuna, Preminger se empeñó en contratarlo, aunque para ello tuvo que llegar a grabarlo pronunciando un monólogo, con el que convenció a Zanuck. Hoy en día, es el actor más recordado de la película, y no es que los personajes y los trabajos de Andrews, Price y Thierney sean discretos precisamente, pero este destaca y se graba en el recuerdo por encima de cualquiera.

Pero los avatares en la consecución de la película no se detuvieron ahí. Cuando los problemas en el rodaje y durante el primer montaje llevaron al despido de Mamoulian, Preminger quiso revisar la fotografía y también algún detalle importante, como el mismo retrato de Laura. Hasta ahí, todo normal.

Pero, a pesar de estar al mando tras las cámaras, a Preminger le costó mucho esfuerzo conseguir que su versión se impusiera en el montaje final, ya que Zanuck prefería otro tipo de desenlace. De nuevo, unos pases privados consiguieron la magia y que Zanuck diera el brazo a torcer, algo que no solía suceder en aquella época y que se tiene que considerar como una gran victoria para Preminger, pero, sobre todo, un gran premio para nosotros como espectadores.

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Una de las mejores películas de misterio

Empecé a lo grande este análisis, diciendo que Laura es una de las mejores películas de misterio de la historia. Pero no es que lo diga yo solo. Es que lo dice también el American Film Institute, que la sitúa en cuarto lugar en lo que se refiere a esta lista.

Ya sé que este tipo de clasificaciones tienen mucho más de subjetivo que de otra cosa, pero, más allá de que sea una institución de renombre y referencia la que la incluya, nadie puede negar que el conjunto de las críticas profesionales que se pueden recabar y de las opiniones de muchos cinéfilos coinciden en alabar a Laura como una de las películas más interesantes en su género y época.

Para los que tengan curiosidad, en esta lista anteceden a Laura títulos tan potentes como Vertigo (Alfred Hitchcock, 1958), Chinatown (Roman Polanski, 1974) y La ventana indiscreta (Rear Window. Alfred Hitchcock, 1954). Y, por detrás, obras maestras como El tercer hombre (The Third Man. Carol Reed, 1949), El halcón maltés (The Maltese Falcon. John Huston, 1942) y Con la muerte en los talones (North by Northwest. Alfred Hitchcock, 1959).

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Recepción y crítica de Laura

En la prensa especializada, Laura tuvo críticas bastante favorables, en las cuales se destacaba el buen papel de los personajes principales, la música y la dirección. Y, la verdad, muchos de ellos coincidieron en alabar el modo de llevar la historia hacia un tono que aumentaba el suspense y la emoción, sobre todo gracias al ritmo sostenido que, incluso hoy, no resulta lento ni aburrido. Aquí la clave principal de que se sostenga como película de referencia hoy en día. Puede que sea una de las películas clásicas que mejor han envejecido.

En lo que respecta a los premios Oscar, Laura recibió el premio a Mejor fotografía. Secundariamente, esto también fue un reconocimiento a Preminger, ya que fue él quien contrató a Joseph LaShelle. Pero no fue su única presencia en el antiguo Chinese Theatre. Clifton Webb como actor secundario, Otto Preminger como director, y también candidaturas a guion y dirección artística que finalmente no se culminaron, pero dejaron el buen sabor de boca que hoy en día se sigue manteniendo.

Y es que Laura sigue siendo, casi ocho décadas después, una película referente del cine negro y del cine en general. Seguramente, la película más genial de Preminger, en lo que respecta al desarrollo de la historia y al montaje, y también por el modo en que sacó lo mejor de un reparto que, desde entonces, se convirtió en objeto de admiración.

Si quieres dejar tu opinión sobre esta película, puedes hacerlo en la parte de los comentarios o, también, escribiéndome en mi cuenta de Twitter, donde suelo compartir estos y otros contenidos relacionados con cine.

1 Comment

  1. Esther Fernández dice:

    Gracias por este excelente artículo, ya que Laura es una de mis películas favoritas.En mi opinión, otra clave de su éxito es el recurso del personaje ausente, aunque en Laura sólo afecta a parte de la película. Este recurso es muy fuerte en Rebeca, por ejemplo, y teje un halo de misterio muy eficaz.

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