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Mentiras arriesgadas

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Mentiras arriesgadas (True Lies. James Cameron, 1994) puede ser la muestra perfecta del cine de acción noventero por excelencia. De hecho, es un ejemplo ideal para ilustrar lo que eran las superproducciones en aquellos años, que a muchos nos parecen cercanos y que, en realidad, están más lejos de lo que dicta el cálculo de los años.

Pero, además, Mentiras arriesgadas es una de las películas a las que más cariño se le tiene de su época. No es la mejor película de acción, ni es la que tiene los mejores momentos humorísticos, ni la más destacada en la filmografía de ninguno de sus actores o director. Pero es muy buena en cada una de esas cosas y, con la suma de todas ellas, se mantiene como un título de referencia para los amantes del Hollywood de finales del siglo XX.

Como yo soy de esos que le tiene mucho cariño, voy a tratar de defender los motivos por los que creo que va a ir permaneciendo como una película de culto durante los próximos años y décadas.

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¿De qué va Mentiras arriesgadas?

Harry Tasker (Arnold Schwarzenegger) lleva una doble vida. Para su familia, es el típico vendedor de vida monótona y aburrida. Pero, en su auténtico trabajo, es un súper espía que habla seis idiomas, domina el manejo de armas y trabaja para una organización llamada Omega, cuyo jefe es Spencer Trilby (Charlton Heston), que está siguiendo la pista de unos misiles nucleares en posesión de un yihadista islámico llamado Aziz (Art Malik).

Pero la misión de Harry se complica cuando se da cuenta de que su descuidada esposa, Helen (Jamie Lee Curtis), tiene una aventura con Simon (Bill Paxton), un vendedor de coches usados que dice ser un espía. Cuando Aziz secuestra a Harry y a Helen, el agente secreto debe salvar el mundo y arreglar su matrimonio al mismo tiempo.

Una historia que resulta familiar

La historia que se nos cuenta en Mentiras arriesgadas puede sonar bastante familiar. De hecho, muchos de sus aspectos se basan en conflictos ya conocidos, casi universales. No me refiero al hecho de que sea un remake de Dos espías en mi cama (La totale!, Claude Zidi, 1991), película francesa que se estrenó tres años antes y que, al menos en España, pasó totalmente desapercibida.

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Lo que quiero decir es que, en Mentiras arriesgadas, encontramos muchos factores que cuando se usan adecuadamente suelen funcionar y que, sumados todos ellos, consiguen conformar una historia que avanza suavemente desde el primer minuto hasta el clímax final.

Un tipo normal que tiene una vida doble como súper espía. A la vez, una divertida trama de lucha de sexos que podría recordar a las comedias románticas del Hollywood más clásico. Escenas de acción trepidante a las que no le falta ni emoción ni humor. Y, por supuesto, unos personajes secundarios y antagonistas arquetípicos, que redondean cualquiera de las escenas y que, además, están encarnados por rostros conocidos.

El acierto del reparto de Mentiras arriesgadas

Y es que, de todas las cosas que nos hacen recordar esta película, seguramente una de las más presentes es el reparto. Y, aunque Arnold Schwarzenegger fuera la estrella principal, la que se lleva gran parte de esas memorias es la que hace de su esposa, Jamie Lee Curtis. El matiz tan característico que consigue imprimir a su personaje, que luego sorprende en una de las escenas más famosas de la película, la de su magnífico striptease, desprende una química perfecta con el también tono cómico que Arnold le da a Harry.

Además de estos, hay otros nombres que me parecen espléndidos. Viendo los créditos, seguro que a la gran mayoría le llama la atención el de Charlton Heston, que, sin dudarlo, le da ese toque especial a cine de acción más clásico, para llevarnos inconscientemente hacia un mundo cercano al de James Bond. Porque, no voy a negarlo, en Harry hay algo que me recuerda al agente 007, ya sea por su capacidad resolutiva en momentos de acción y riesgo como por sus artes seductoras. De hecho, en los primeros momentos de la película ya podemos verlo en estas lides con otro nombre mítico de los ochenta y noventa: Tia Carrere.

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Incluso, el personaje de Simon, un secundario que acompaña al equilibrio cómico en la trama matrimonial, está interpretado por Bill Paxton en uno de los papeles más divertidos que le recuerdo. Desde aquí un recuerdo a este gran actor que ya nos dejó hace unos años.

La mejor combinación entre acción y humor

Pero lo que creo que caracteriza principalmente a Mentiras arriesgadas, y que hace que la recordemos hoy con todavía mayor aprecio, es esa perfecta combinación entre los géneros de acción, aventura y comedia.

Esta fórmula parece similar a la que intenta aplicar Disney con muchas de sus producciones más recientes, pero no debemos pensar en algo así. El descaro del cine ochentero y noventero se aleja de la corrección política actual y, sinceramente, me da miedo pensar hasta qué niveles podremos llegar en los próximos años en este sentido.

En lo que se refiere al lado de la acción, aquí está enfocada en tramas de espías y conspiraciones internacionales. Ese aroma a Bond del que hablaba antes se destila en esa escena, en la que vemos a Harry con su smoking en un evento de gala y, más adelante, según vamos descubriendo sus talentos y los recursos con los que cuenta.

Pero el humor aquí es transversal, está presente en todas las tramas, las más activas y las secundarias que nos llevan a esa lucha de sexos, o disputas matrimoniales, como queráis definirlo. Las escenas cómicas nos divierten en su conjunto del mismo modo que algunos toques y detalles asoman para sorprender e influir en las escenas de acción.

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Véase al pobre hombre al que no dejan deponer adecuadamente durante los tiroteos en los cuartos de baño o el pajarito que aparece para desequilibrar la balanza en el momento más –o menos– oportuno.

Creo que el gran artífice de que esto suceda así y, además, funcione, es el director, James Cameron. Aunque Mentiras arriesgadas no esté considerada por la crítica especializada como una de sus mejores películas –ya que, ciertamente, tiene algún título muy top a sus espaldas–, hay que entender que, dentro del llamado cine comercial de Hollywood, hay pocas personas que entiendan tan bien al público como él.

De ahí que Mentiras arriesgadas se haya convertido en una especie de película de culto, en la que no se evidencian tanto las capacidades artísticas como las posibilidades técnicas y de entretenimiento. Y digo esto porque, para hacer una película como Mentiras arriesgadas, hay que saber mucho de cine en todos los sentidos.

Recepción y crítica de Mentiras arriesgadas

Mentiras arriesgadas fue una superproducción en toda regla. A James Cameron no le iban a regatear unos cuantos millones de dólares, sobre todo tras el éxito de Terminator 2, y se estima que el presupuesto para esta ocasión superó los 100 millones de dólares, una cantidad muy considerable para la época.

Desde el momento de su estreno, Mentiras arriesgadas lideró la taquilla, llegando a recuperar una cuarta parte de su coste solo en el primer fin de semana, para llegar a más que triplicarlo en los siguientes meses, solo en Estados Unidos. Una rentabilidad genial, que luego se vio aumentada con los ingresos internacionales, los mercados domésticos, las ediciones posteriores, etc.

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La crítica más especializada no aplaudió esta película del mismo modo en que sí lo había hecho con alguna de las películas anteriores de Cameron. Pero no tuvieron otro remedio que reconocer la valía que tenía en términos de entretenimiento. Solo su prolongada duración podía suponer un obstáculo para considerarla una de las películas más divertidas de las últimas décadas.

Más o menos, ese podría ser el resumen de la percepción que se tiene actualmente de Mentiras arriesgadas; una película tremendamente entretenida que, sin ser ni la mejor de su director ni de su estrella principal, es muy eficaz.

La secuela de Mentiras arriesgadas que pudo ser y no fue

James Cameron se implicó años después en el desarrollo de una secuela de Mentiras arriesgadas, la cual estaba prevista para estrenarse en 2002. Este guion seguía teniendo como eje principal la acción, los espías y el terrorismo internacional, y también estaba previsto que participaran las principales estrellas de la primera entrega.

El problema fue que, en plena fase de desarrollo del guion, Estados Unidos sufrió los ataques terroristas del 11 de septiembre, algo que no solo paralizó al país y a la industria del cine, sino que cambió el concepto que todos tenían sobre el terrorismo internacional e impidió que Cameron pudiera considerar este tipo de historias como algo con lo que se pudiera filmar una película de acción y humor, señas características de Mentiras arriesgadas.

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Si ya has visto Mentiras arriesgadas, me encantaría leer tus impresiones y comentarios. Y, si te da pereza comentar en el blog, puedes contestarme en mi cuenta de Twitter, en la que suelo compartir sobre películas que me gustan o recuerdo con cariño.

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