nightcrawler gyllenhaal
nightcrawler gyllenhaal

Nightcrawler es nocturna. Muy nocturna. Porque su acción transcurre mayoritariamente de noche y, sobre todo, porque sus propuestas son realmente oscuras, estirando unos argumentos abundantes hoy en día en gran parte del mercado televisivo hasta llegar a no se sabe bien si una exageración o una previsión de lo que puede depararnos el futuro si todo se restringe a la demanda de una audiencia cada vez menos exigente en términos de ética y calidad.

nightcrawler gyllenhaal poster

Por la noche, como dijimos, empieza. Cuando Louis Bloom (Jake Gyllenhaal), desesperadamente ambicioso por encontrar un trabajo, a poder ser emocionante y sin importar qué tipo de trabajo sea, se da cuenta de que hay un posible hueco para él como reportero de los noticiarios nocturnos, de ésos que cubren los últimos sucesos de la manera más sensacionalista posible, y sin importarles mucho más que conseguir la exclusividad.

Nightcrawler sigue por ahí, con un Gyllenhaal como nunca lo hemos visto. La mirada que desprende Bloom es de ésas que sólo se creen en la ficción y nadie se puede creer en la realidad, lo cual nos pone los pelos de punta y, a la vez, le da la verosimilitud necesaria a lo que la película nos depara. Porque sí, la historia nos depara grandes cosas y nosotros no vamos a tener ninguna gana de perdérnosla. El guión está tan bien llevado que exprime las posibilidades de la trama hasta la cáscara, sin caer en fantasías, pero con una sencillez y una suavidad que podemos empezar a temer si estas cosas son posibles en nuestra sociedad o si, al menos, lo son en la sociedad norteamericana.

nightcrawler gyllenhaal

Si Gyllenhaal es quien se va a llevar todas las miradas en Nightcrawler, en el otro lado, en el de compensar, está Rene Russo que, sin complicarse la vida, interpreta a la productora televisiva que cae en las redes del protagonista, con su leve lado de psicopatía, aunque hqy que reconocer que tiene los pies más en la tierra que él.

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Tal vez la fuerza y la sinceridad con la que el director Dan Gilroy aborda a sus espectadores sea la razón por la que Nightcrawler haya calado más hondo entre el público más atrevido y menos convencional. Digo esto en el sentido de que Nightcrawler no cumple con el perfil estricto de película super taquillera o de ésas que, con toda la familia atiborrándose de palomitas, divierte y entretiene por doquier. No es así, sino que es un producto serio y duro, muy crítico con muchos de los que cuando desconectan de la televisión lo hacen viendo precisamente otro tipo de cine.

Y es que, al ser el protagonista de Nightcrawler un prototipo de todo lo que no queremos aceptar como presente en nuestra sociedad, la película va martilleando como una especie de pepito grillo en nuestra conciencia, dando golpes con cada una de las locuras que se le van ocurriendo a Bloom, para escándalo de los espectadores. Pero él lo hace porque se supone que es lo que los espectadores quieren, ¿no? Lo entendemos, porque somos espectadores de una ficción. Pero, aún así, habrá muchos que sólo quieran ser espectadores de una realidad y que, del morbo de la telebasura pasan a lo que no les importaría que sucediera en la vida real.

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El problema es que a todos nos importa si Nightcrawler pasa a ser algo real. Por eso, tienes que estar preparado para que te digan lo que te van a decir.

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