Parece que fue ayer cuando me llevaron al cine a ver una película argentina que se llamaba Nueve reinas y de la que yo desconocía absolutamente todo. No sabía quién era Fabián Bielinsky y tampoco tenía ni idea de quiénes eran Ricardo Darín, Gastón Pauls o Leticia Bredice. Mi conocimiento sobre el cine argentino era muy limitado y por la juventud y el desconocimiento, acepté bastante escéptico.
Fue una suerte, la verdad, porque Nueve reinas no solo me abrió los ojos sobre el cine argentino y alguno de sus nombres más potentes, sino que me regaló una historia fantástica con la que, una vez más, se demostraba que no hacen falta presupuestos multimillonarios ni artificios de última generación para conseguir una película impactante y eficaz.

¿De qué va Nueve reinas?
Nueve reinas nos cuenta la historia de Juan (Gastón Pauls) y Marcos (Ricardo Darín), dos pequeños estafadores a los que se les presenta la oportunidad para dar el golpe de su vida: una venta millonaria de unos sellos falsificados a un coleccionista español.
Así, partiendo de la estafa y la picaresca como modo de vida, vemos cómo se construye una amistad entre dos personajes que, sin ser iguales, buscan lo mismo. O sea, la base clásica de esas películas que muchos conocen como buddy movies y cuyo éxito depende, en gran parte, de la química que haya entre ellos dos.
Ejemplos de esto hay muchos, desde las míticas ochenteras Límite: 48 horas (48 Hrs. Walter Hill, 1982) o Arma letal (Lethal Weapon. Richard Donner, 1987) a películas más clásicas como Dos hombres y un destino (Butch Cassidy and the Sundance Kid. George Roy Hill, 1969) o la casi imbatible primera temporada de la serie True Detective (Nic Pizzolato, 2014).

La picaresca no es algo necesario para que una buddy movie funcione, pero es un género muy útil a la hora de contextualizar o representar el conflicto entre personajes. Y esto es lo que sucede aquí, que los dos pájaros reflejan su química a partir de las pequeñas diferencias iniciales y, una vez superadas, en el trabajo hacia el objetivo final. He aquí una de las principales claves para que la película funcione.
El guión, elemento fundamental de Nueve reinas
Pero aunque los personajes principales estén bien construidos, resulten atractivos y tengan buena química, nada sería lo mismo sin un sostén tan bien construido como el guión de esta película.
Escrito por el mismo Bielinsky, combina de un modo muy compensando momentos de humor y momentos de tensión a la vez que la trama avanza ayudada por giros lo suficientemente sorprendentes como para mantener al público enganchado y atento.
Y es que, a lo largo de la película, Bielinsky sabe, desde el texto y desde la cámara, ir un paso por delante de los personajes, a la vez que éstos también van un paso por delante de los espectadores. Por este motivo es por lo que el clímax de la película resulta tan eficaz.

Más allá de la estructura magistral, merece la pena destacar la frescura y agilidad de los diálogos. Tanto el descaro de Marcos como el aprendizaje de Juan y todo lo que se va cociendo alrededor de ellos desprende naturalidad y coherencia con cada una de las escenas. Así, es más fácil meterse en la historia, incluso cuando las situaciones se vuelven inverosímiles.
Acogida entre el público y la crítica de Nueve reinas
Nueve reinas tuvo ese éxito tan difícil de conseguir y que todas las películas desean: el de triunfar entre el público y obtener el favor de la crítica especializada. De hecho, su acogida en las salas tuvo tal repercusión que el cine de Argentina pegó un gran subidón a nivel internacional, al igual que lo hizo, de manera impresionante, Ricardo Darín.
De hecho, durante los meses y años siguientes, se convirtió en un rostro muy habitual en las carteleras, apareciendo en películas de muy alta calidad, como El hijo de la novia (Juan José Campanella, 2001), El secreto de sus ojos (Juan José Campanella, 2009), Relatos salvajes (Damián Szifron, 2014) o la más reciente Argentina, 1985 (Santiago Mitre, 2022).
Como decíamos al comienzo, han pasado ya más de dos décadas y han sido unos años de muchos cambios en el mundo y en el cine. Pero Nueve reinas sigue siendo una película perfecta para disfrutar de un cine divertido y emocionante, o para sorprender a alguien que aún no la haya visto y tenga ganas de descubrir películas que merecen la pena.

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