Parasitos
Parasitos

Parásitos ha sido una de las sensaciones en los últimos meses. No es de extrañar, ya que el cine asiático, concretamente el coreano, todavía no ha terminado de afianzarse entre las primeras elecciones del público internacional. No tardará, ya que el mismo director de ésta, Bong Joon-ho, tiene unas cuantas joyitas que se irán dando a conocer progresivamente y, como él, otros cuantos más.

Pero a lo que vamos: Parásitos.

¿Qué tiene Parásitos para gustar tanto?

Podríamos decir que ésta es una película diferente. Al comienzo de la misma, con ese humor tan oscuro de los asiáticos, nos da la sensación de que tenemos una especie de comedia negra, ingeniosa, tal vez cercana a la picaresca. No iríamos desencaminados por ahí, pero es que la propia película también asume alguna regla de las películas de intriga que nos deja descolocados.

Ésta es la palabra que mejor puede definir las sensaciones de los espectadores en un primer visionado. Porque llega un momento en el que la historia avanza de un modo tan original que resulta difícil preverlo. Y, cuanto más avanzamos, mejor se pone la cosa, porque más sorprendente es.

Parasitos

Estamos en una partida de la que desconocemos las reglas, pero se nos permite jugar y disfrutar del juego. De hecho, esa sensación de avanzar sin conocer los límites pasa de lo divertido a lo excitante. ¿Hasta dónde podemos llegar? ¿Hasta dónde nos van a llevar de viaje? Exacto. No te han dicho las reglas del juego, no te han explicado que, en este universo, valen muchas más cosas de las que podrías creer en tu mundo cómodo y real, ¿verdad?

Qué poco hace falta para que una historia funcione

Con esto me quiero referir, de un modo laudatorio, a que a Parásitos no le ha hecho falta contar con un presupuesto enorme, invertido en estrellas multimillonarias, horas de posproducción y efectos especiales o grandes campañas de marketing. Que sí, que su dinero habrá costado, porque está muy bien hecha y ni el director ni los actores son amateurs precisamente, sino bastante conocidos en determinados mercados.

Pero, ojo, lo que ha demostrado Parásitos es lo que, en Europa, hace muy frecuentemente el cine francés y, cada vez más, nuestro cine español: tirar de talento más que de chequera. Sin duda, para que la historia funcione, lo más importante es la propia historia. Pero todos aquellos que se sientan a escribir cualquiera de las próximas películas del cine español, europeo y del lugar que sea, tienen que tomar el ejemplo de ésta en el sentido de que es una película que piensa más en el espectador que en ella misma. Por cerrar estos dos apartados de un golpe: Parásitos gusta tanto y funciona porque la intención de los que la pensaron y llevaron a cabo era agradar a terceros más que a primeros.

Primero el entretenimiento, luego el arte

Pues eso, resuelto el dilema de si los espectadores se aburrirían, llega el momento de deleitarlos visual y sonoramente. La clave en Parásitos la vemos en los escenarios y, sobre todo, en la casa. Si el comienzo de la película nos sitúa en un barrio humilde y en un apartamento que parece bastante apurado en cuanto a comodidades, la acción principal nos va a llevar a una señora casa que, no solo es espaciosa y está en una zona más exclusiva, sino que cuenta con lujos especiales pensados por su arquitecto y primer ocupante.

Esta casa, que podría llegar a describirse como un propio personaje con relevancia dentro de la historia, sirve al director para describir muchas de las diferencias, comportamientos y situaciones en las que se ve envuelto cada uno de los personajes. Pero no queremos caer en spoilers, que para disfrutar de Parásitos hay que llegar lo más virgen posible.

De todos modos, insistimos en la importancia de este gran escenario también a la hora de facilitar al director esa expresividad visual, esos planos tan planificados, tan explicativos, con los que nos va seduciendo e incluso hipnotizando, cual mago. Los juegos con los distintos espacios, con el modo en que los personajes se van moviendo y evolucionando.

Parasitos

La moda del cine coreano tras Parásitos

Para muchos ya es algo demasiado manido, pero para otros está empezando a ser una diversión plena: descubrir películas coreanas de los últimos años. Y es que podríamos decir que, en las últimas dos décadas, han sido muchas las películas procedentes de este país las que se pueden considerar como muy interesantes.

Es bueno que haya llegado una película como Parásitos y que se haya puesto de moda para abrir los ojos aún más al público general. Gente de generaciones un poco más acostumbradas al cine clásico o, como mucho, al cine comercial de los mercados europeos y americano pueden descubrir una nueva vía de entretenimiento y diversión. Porque, en el fondo, de eso se trata el cine, de entretener a través de un medio artístico. Si falta el entretenimiento, es complicado que el arte llegue. Y, como hemos dicho ya anteriormente, Parásitos tiene esa extraña pero recomendable virtud de entretener sin faltar a su pata más artística y a su mensaje social.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Share This