peliculas de drogas

Películas de drogas para darte un buen subidón cinéfilo

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El consumo de drogas no es algo reciente, sino que es muy antiguo. Pero es cierto que han sido las últimas décadas las que más han impactado en la conciencia social sobre los peligros que tienen. Y ésta tal vez haya sido la razón de que las películas de drogas hayan sido más habituales en los últimos tiempos. Como dice el filósofo Santiago Beruete, Sócrates, Platón y Aristóteles ya se drogaban en sus tiempos, lo cual tal vez les ayudara a concluir algunas de sus mejores ideas. Pero, seguramente, también les empujara a soltar alguna tontería que, por ser ellos, se les perdona.

Aquí no vamos a decir que las drogas son malas. Lo que nosotros decimos es que hay películas de drogas que son muy buenas y que suponen una lección mucho mejor que el careto del yonki del barrio. Así que, a partir de aquí, las películas de drogas que te van a dar un buen subidón cinéfilo.

Un sombrero lleno de lluvia (A Hatful of Rain. Fred Zinnemann, 1957)

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Puede sorprender que empecemos una lista de películas de drogas con un título de los años cincuenta firmado por Fred Zinnemann y con nominaciones para los Oscar, los BAFTA y los Globos de Oro, entre otros. Vamos, lo que se dice toda una película de consideración para su época y, aunque hoy no tan popular, sí que mantiene un nivel muy alto y resulta interesante de ver.

Aquí se nos cuenta la historia de un adicto a la heroína, interpretado por un magistral Anthony Franciosa, acompañado de Eve Marie Saint, que poco tiene que ver en tono y estilo con el cine más relacionado con los yonkis que vendría después y que, en España, se vería muy reflejado en el cine quinqui.

Yo, Cristina F. (Christiane F – Wir Kinder vom Bahnhof Zoo. Uli Medel, 1981)

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Los años 70 golpearon muy duro a toda una generación por medio de las drogas. No fue solo en España donde se vivieron momentos muy complicados en los barrios más populares de las grandes urbes e incluso de poblaciones más pequeñas, sino que en todos los países hubo quien sucumbió a las sustancias.

Y casos como el de Christiane F. Inspirados en hechos reales, no fueron tan extraños. Una jovencita de familia humilde que solo quiere salir, pasárselo bien y sentirse integrada en un grupo de los que más molan y que, a la vez, andan trapicheando con drogas que terminan por superar sus expectativas y posibilidades. Incluso siendo una película de este estilo, y sin grandes nombres detrás, tuvo un montón de éxito en las salas de la época.

Drugstore Cowboy (Gus Van Sant, 1989)

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Otro título clásico dentro del cine de drogas y del cine independiente de finales de los ochenta. No fue la primera película de Van Sant pero sí que fue la que le dio más fama, después de unos cuantos cortos que apuntaban maneras.

Un reparto prometedor con Matt Dillon, Kelly Lynch y Heather Graham que sirvió para poner sobre la mesa unos rostros que iban a ser más que bonitos, incluso impactantes para gran parte de la audiencia y la crítica. De hecho, resultó una película muy reconocida en distintos premios y festivales, y por muchos fue bautizada más que como una película sobre drogas, el paradigma del western moderno.

Diario de un rebelde (The Basketball Diaries. Scott Kalvert, 1995)

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Parece que solo se han hecho películas de drogas en los años noventa, pero es que ésta es otra que no puede faltar en nuestra lista de esta temática. Además de ser una buena película, también suma que sea un título independiente y que sean tan sincera como honesta, sobre todo basándose en un libro autobiográfico.

Su estilo tan puro y propio noventero puede resultar familiar a los que no la hayan visto pero sí sean conocedores del cine más característico de la última década del siglo XX. Pero lo que realmente llama la atención, además de que es una historia interesante por sí sola, son las interpretaciones de actores tan relevantes hoy en día como Juliette Lewis, Lorraine Bracco y, sobre todo, Mark Wahlberg y Leonardo DiCaprio, que se marca aquí uno de los mejores papeles de toda su carrera.

Kids (Larry Clark, 1995)

Kids marcó a toda una generación de aficionados al cine allá por mediados de los noventa. Aunque no supusiera ese éxito comercial que sí tuvieron otros títulos coetáneos, como Trainspotting y Diario de un rebelde, la repercusión que tuvo en determinados ámbitos fue enorme.

Su estética semidocumental resultó especialmente atractiva en los círculos independientes y, de nuevo, fue una catapulta para algunos nombres por entonces todavía por pulir, como Chloe Sevigny, Justin Pierce y Rosario Dawson. De hecho, estuvo nominada en Cannes a la Palma de Oro, algo que puede parecer hasta sorprendente hoy en día para una película de drogas.

Trainspotting (Danny Boyle, 1996)

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Trainspotting no es solo una película de drogas, sino que es una de las películas más influyentes de los años noventa, con una historia, un ritmo y unos personajes que serán recordados por toda una generación.

Danny Boyle consiguió plasmar la novela de Irvine Welsh de un modo que muchos espectadores se vieron identificados con un cine atrevido, en el que la dirección se adapta a la temática y refleja el frenético estilo de vida que unos jóvenes escoceses llevan entre drogas y robos.

Desde entonces, hace ya más de dos décadas, la carrera de Boyle ha sido bastante irregular. Los éxitos de 28 días después (28 Days Later. 2003) y Slumdog Millionaire (2007) se han visto alternados con títulos más flojos, como La playa (The Beach, 2000) y Trance (2013), por poner unos ejemplos. Todos estos, siempre bajo la sombra y rumores de una secuela de Trainspotting que solo llegó en 2016 y, como era previsible, se conformó con resultar ligeramente entretenida, para decepción de toda la legión de fans de la original.

Nosotros, en su día, ya escribimos nuestra reseña sobre Trainspotting.

Punk Story (SLC Punk. James Merendino, 1998)

James Merendino no es un sujeto muy conocido a este lado del charco. Al otro lado tampoco lo es demasiado, pero tiene su pequeño público que, con santa paciencia, aguarda a que algún día vuelva a hacer una película tan fresca y sincera como ésta.

Y es que Punk Story no es una simple película de drogas. Es una historia personal de alguien que vivió esa época chunga de yonkis en los ochenta y, para más inri, lo hizo en Salk Lake City, una ciudad extremadamente conservadora para alguien que era punk.

Se puede decir que esto es puro cine independiente, en el que lo único que resulta familiar es la cara de Matthew Lillard y, por supuesto, ese estilo tan propio del cine noventero. Merendino lo intentó de nuevo con una secuela estrenada en 2016, pero ésta no tiene nada que ver con la película original.

Réquiem por un sueño (Requiem for a Dream. Darren Aronofsky, 2000)

Otra película sobre drogas que, además, es una película de culto indiscutible. No solo eso, sino que el tremendo éxito que fue cosechando Aronofsky en los siguientes años ha aumentado exponencialmente la visibilidad de este título, a priori, menos comercial.

Jared Leto, Jennifer Connelly y una Ellen Burstyn magistral son los rostros que todos aquellos que ven la película tienen grabados en sus mentes y, muy probablemente, en sus pupilas, tal y como cada uno sabrá reconocer. Frenética, apasionante y muy cruda, una de las películas de referencia de lo que llevamos de siglo.

Aquí puedes leer nuestra reseña sobre Réquiem por un sueño.

Spun (Jonas Åkerlund, 2002)

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La carrera de este director sueco ha estado principalmente enfocada a los vídeos musicales y, la verdad, con bastante éxito. Lo curioso fue que se adentrara en el mundo del cine con este largo, rodado de un modo bastante doméstico e independiente, con una temática que más bien parece sacada de un guion de colegas que tienen una cámara, con una salvedad, los amigos de Åkerlund son famosos e influyentes.

No se puede decir que Spun fuera una película exitosa. De hecho, ha pasado bastante desapercibida en todos estos años, a pesar de que en su reparto abundan los rostros conocidos, como Jason Schwartzman, John Leguizamo, Mena Suvari, Brittany Murphy y Mickey Rourke.

Honestamente, lo mejor de esta película es esa sinceridad que muestra, porque es una película sin verdaderas pretensiones comerciales ni artísticas, que solo trata de contar una historia sobre drogas, sobre camellos y sobre un tipo de individuos que no era tan escaso en la California de esos años.

Dallas Buyers Club (Jean-Marc Vallée, 2013)

La película de drogas más reciente de las que vamos a recoger en esta lista es, a la vez, una de las más logradas y más serias. Es cierto que todavía está muy reciente como para valorarla con unos ojos más objetivos como a muchas de las otras, pero nos hacemos a la idea de que algunas cosas como las interpretaciones de Matthew McConaughey y Jared Leto no van a perder demasiados puntos en los próximos años.

De hecho, ambos se llevaron premios a tutiplén, Oscars y Globos de Oro entre ellos, y si hay algo que destaca en ella es la sinceridad con la que aborda un tema que hasta hace bien poco todavía resultaba tabú en el séptimo arte, como es el sida. Y sí, al igual que muchas de las películas de esta lista y demás filmes sobre drogas, está basada en una historia real.

También hay películas de drogas españolas

Y, además, muy buenas. No teníamos pensado cerrar este artículo sin hablar de algunas de las películas de drogas más relevantes del cine patrio. Concretamente, hay dos que se pueden considerar hasta películas de culto españolas: Arrebato (Iván Zulueta, 1979) y El pico (Eloy de la Iglesia, 1983).

La primera es uno de los títulos más admirados de nuestro cine, aunque hay que admitir que, hoy en día, puede resultar un poco difícil de visionar. No sucede tanto con El pico, que, si bien responde a una estética y estilo muy propio de aquellos años, es más llevadera y llegó a tener una secuela al año siguiente, no tan brillante como ésta.

Pedro Almodóvar también coqueteó con el cine de drogas en sus primeros años, y muestra de ello es Entre tinieblas (1983) que, a pesar de ser una película divertida y simpática, no es de las más recordadas de su filmografía. Más reconocimiento tuvo Montxo Armendáriz en 1984 con 27 horas, ganadora de la Concha de oro en San Sebastián y con unos jovencísimos Maribel Verdú y Antonio Banderas entre el reparto.

¿Qué otras películas de drogas te gustan y recomiendas?

Éstas son nuestras favoritas y las que recomendamos a nuestros lectores si no las han visto. Pero tal vez puedan surgir otras recomendaciones que hayamos pasado por alto y que merezcan la pena. ¡Cuéntanos cuáles son tus películas de drogas favoritas y las tendremos en cuenta para próximas listas y artículos!

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