Senderos de gloria es una película dirigida por Stanley Kubrick en 1957, y protagonizada por Kirk Douglas. Aunque sea el nombre del primero el que siempre venga a la mente a la hora de hablar de esta película, el papel del actor fue más que determinante para que la cinta saliera adelante, ya que, a pesar de su potencial, ningún estudio quería implicarse en su producción, y fue él quien insistió tenazmente hasta conseguir ayuda económica.

senderos de gloria posterFinalmente, fue United Artists quien pondría una cantidad modesta para llevarla a cabo, y bajo la batuta de Kubrick, que conocía la historia por haber leído la novela original en su juventud, la consiguieron finalizar, no sin antes pasar por unos cuantos problemas.

Obviamente, el tono antimilitarista de Senderos de gloria no ayudaba a conseguir apoyos, y el equipo de rodaje se tuvo que trasladar a Alemania para grabarla. Además, los ejecutivos de United Artists querían imponer un final feliz a la película, el cual se llegó a presentar en el guión definitivo, pero Kubrick se las apañó para ir modificándolo hasta conseguir su objetivo y el final que todos conocemos hoy en día. Afortunadamente, nadie en United Artists protestó, y la película se pudo estrenar sin modificaciones.

Pero tras las primeras exhibiciones en Europa vinieron las críticas de muchos veteranos de guerra y del sector militar, sobre todo desde Francia, cuya imagen quedaba bastante deteriorada en la película, y que intentó boicotear por todos los medios la distribución de la cinta por el viejo continente. De hecho, en el país galo la cinta no se exhibió hasta mediados de los años setenta, y en España la prohibición duró hasta 1986.

A pesar de la presencia de un Kirk Douglas en plena forma, y del aparente morbo que podría ocasionar el argumento de la película, no se puede decir que fuera un gran éxito de taquilla. En cambio, sí que convenció a la crítica especializada. De hecho, casi seis décadas después de su estreno, las opiniones acerca de Senderos de gloria siguen siendo prácticamente unánimes, considerándola una de las mejores obras de Kubrick, una obra de referencia dentro del género bélico y un título de culto para muchos cinéfilos.

Y, como solía pasar con Kubrick, acabó ganando más gracias a las buenas palabras de estos críticos que a la taquilla. Hoy en día, nadie duda de su talento, pero con unos resultados económicos tan modestos, podía haberse buscado muchas dificultades a la hora de seguir produciendo películas tan talentosas pero, de la misma manera, arriesgadas por su contenido o, incluso, por estar demasiado adelantadas a su época.

En los siguientes años se hicieron muchas más películas bélicas, y muchas otras con argumentos antimilitaristas, pero sin duda ésta es una referencia ineludible, y de visionado obligatorio para los amantes del buen cine en todos los sentidos.

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