suspense the innocents
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Suspense (The Innocents), de Jack Clayton, es una película, como muchas de su género, sobre todo las que están bien hechas, te mantienen en vilo hasta el final. Pero no hay que confundirse por la extraña traducción que tuvo su título al castellano ya que, más que tratarse de una película de suspense, es una historia de intriga y terror psicológico, un cuento de miedo en imágenes paradigmático, y no una cinta comparable al cine que, por esos años, ponía de moda Alfred Hitchcock en Hollywood.

suspense the innocents poster

Deborah Kerr encarna a la señorita Giddens, una mujer que comienza a trabajar de institutriz para unos niños cuyo único familiar es un tío millonario (Michael Redgrave) que no se quiere ocupar de su educación personalmente. Los niños viven en una casa enorme y preciosa, alejada y escondida en el campo, en compañía únicamente del servicio de la casa, y reciben con mucho agrado la llegada de la nueva institutriz, tras el fallecimiento de la anterior.

Y es que Giddens es una mujer encantadora, elegante, muy refinada en sus modales y educación y con un trato amabilísimo sobre todo hacia los críos. Éstos, por su parte, son unos niños también cariñosos, abiertos y alegres, aunque la vida no les haya tratado demasiado bien, especialmente en el terreno afectivo. A nosotros, como a los niños, nos encanta Giddens. También, como a ella, nos encantan los niños. Pero, a pesar de esto, y como a cualquiera del trío protagonista, hay algo que nos falta y no encaja, y que irá creciendo, como nuestra angustia, por desconocer la causa y la respuesta.

La clave parece estar en los personajes que ya no están; la fallecida institutriz y otro trabajador de la casa, ambos cercanos a los niños y ambos muertos recientemente. Pero, a lo mejor, no están tan ausentes. Eso es una incógnita que nos irá atenazando intensamente, deslizándose a través de las miradas vacías y las respuestas inexistentes, que esperamos que alguien nos dé y que nos arrastra a través de las grandes estancias, los espaciosos jardines y a través de las enormes cristaleras de la casa.

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Suspense es una película que puede tener muchas lecturas tras su visionado. Sin desvelar el final, podemos deducir varias opciones, casi todas desde el punto de vista de la protagonista, sobre la cual no hay conclusión definitiva que convenza. Bien puede estar loca desde un principio, o puede volverse al final, o no estarlo nunca y ser la única cuerda de todos los que aparecen delante de la cámara. Sin duda, las primeras opciones pueden ser las más jugosas y morbosas, llegando incluso a apoyarse en un supuesto pasado del que no tenemos más que intuición. Pero eso sería adentrarse demasiado en las hipótesis y alejarse de lo que realmente importa, que no es otra cosa que el disfrute de una historia de terror e intriga en la que, si bien no vamos a pasar un miedo ni a tener grandes sustos, sí que nos hará mordernos las uñas por momentos.

suspense 3

Sobre los aspectos más técnicos de Suspense, obviamente no funcionaría sin una dirección adecuada, sobre todo en los momentos que se suponen de más conflicto, jugando perfectamente con la psicología de los personajes para que alcance a los espectadores también. La fotografía, por su parte, sabe jugar en los distintos ambientes donde nos situamos, tanto en los espacios exteriores, sobre todo en los alrededores del lago y bajo la lluvia, como en los momentos más oscuros y nocturnos dentro de la casa.

Pero si hay algo que se quedará con nosotros después de ver esta película, son las interpretaciones de Deborah Kerr y de los dos críos, Flora (Pamela Franklin) y, sobre todo, Miles (Martin Stephens).

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