A la hora de hablar de películas de culto, hay unos cuantos títulos que resultan paradigmáticos. Sin duda alguna, The man from Earth es uno de ellos por varias razones que intentaré defender a continuación.

La más ejemplar, y tal vez la más relevante en cuanto a The man from Earth, es la manera en que ha llegado a ser conocida en esos pequeños círculos que la adoran. Con un guión encuadrado en el género de la ciencia ficción, pero con una temática y un tratamiento atípico, esta película no fue estrenada en los circuitos comerciales, y su distribución se centró originalmente en el DVD, aunque tampoco tuvo gran éxito. Su expansión se debió principalmente al boca-oreja en foros de internet y a los torrents, donde empezó a ser compartida cada vez por más gente que, rápidamente, la recomendaba a sus conocidos y aficionados al género y al buen cine en general. A modo de anécdota con respecto a esto, se cuenta que el productor y director de la cinta, Richard Schenkman, agradeció públicamente la ayuda que estas descargas ilegales habían proporcionado para que la película se diera a conocer más allá de lo que había conseguido con la distribución convencional.

Cartel promocional de The Man from Earth

Cartel promocional de The Man from Earth

Otra de las características que hacen de The man from Earth un objeto de culto es la sencillez en su puesta en escena y el partido que le saca a una historia que, en principio, parece simple y sin fondo. El argumento, básicamente, trata de una reunión de amigos en la que uno de ellos se despide de los demás al cambiarse de ciudad, y aprovecha para contarles su gran secreto: él tiene en realidad 14.000 años de edad, y nunca envejece. Aunque parezca que con esa sinopsis ya está todo contado y que hay pocas sorpresas pendientes, no es así. Es más, la calidad y la manera en que van desarrollándose los diálogos, dando respuestas a todas las preguntas que, tanto los personajes como los espectadores se van planteando, hacen que uno no pueda despegarse de la pantalla, y la hora y media que dura la película se pase volando a pesar de no mostrar ni un ápice de acción ni de efectos especiales.

Escena representativa de The man from Earth: el salón de la casa, y los amigos charlando.

Escena representativa de The man from Earth: el salón de la casa, y los amigos charlando.

La idea original de esta película se debe a un escritor llamado Jerome Bixby, que empezó a perfilar la historia allá por los años sesenta, y no fue hasta su lecho de muerte, en 1998, cuando le dictó a su hijo la versión definitiva que más tarde se llevaría a la gran pantalla, seguramente, respetando el espíritu íntegro que el autor le quería imprimir. Y para esto también ayuda, como en muchas ocasiones, que los actores que participan no sean conocidos para el gran público. El protagonista, David Lee Smith, ha aparecido con relativa frecuencia en CSI: Miami, pero el resto de sus papeles han sido bastante discretos. Del resto, sólo una de las caras, la de William Katt, le resultará conocida a los espectadores nacidos entre los setenta y los ochenta, ya que protagonizó una serie emblemática para aquella generación: El gran héroe americano. Los demás actores han tenido una carrera menor, o simplemente centrada en el medio televisivo, pero eso no resta ningún mérito ni calidad a sus interpretaciones.

William Katt, anteriormente conocido como El gran héroe americano, en un momento de la película

William Katt, anteriormente conocido como El gran héroe americano, en un momento de la película

En conclusión, The man from Earth es una de esas pequeñas joyas, inesperadas cuando se descubren, y agradecidas para el que las ve. Muy recomendable para aquellos que disfruten de una buena historia, sin atender necesariamente a grandes artificios técnicos ni presupuestos multimillonarios.

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