un dia de furia

Un día de furia (Falling Down)

un dia de furia

Todos hemos tenido alguna vez un día de furia. Sí, ese día en el que, además de salirnos todo mal, nos lo tomamos del peor modo posible. No lo queremos ni pensar, es una previsión poco apetecible, pero no está tan mal después de un tiempo. Sirve para sacar toda la rabia que tenemos dentro y desahogarnos. Uno se queda mucho más relajado y puede volver a empezar de nuevo.

Algo así es lo que sucede después de ver Un día de furia (Falling Down). Porque lo que le pasa a su protagonista no es otra cosa que una mezcla de mala leche con ley de Murphy. Menos mal que ni estamos delante ni somos nosotros. Vista desde el sofá, esta película es mucho más entretenida que viviéndola en primera persona. Y, si no me crees, aquí te explico por qué.

Un dia de furia

De qué va Un día de furia

William Foster (Michael Douglas) es un hombre que quiere ir a ver a su hija para celebrar con ella su cumpleaños. Pero desde el comienzo del día, todo parece salir al contrario de cómo quisiera. Desde que el aire acondicionado de su coche no funciona hasta que el coreano del súper no le quiere dar cambio para llamar por teléfono.

Su día de furia no mejora según pasan las horas. Al contrario, empeora. Foster se ve envuelto en escenas y situaciones que le van llevando cuesta abajo, sin frenos, hasta una escalada de violencia y tensión que no tiene pinta de acabar bien.

¿Por qué funciona tan bien Un día de furia?

Muchos nos podemos preguntar qué puede hacer que esta película, en la que la locura de su protagonista le lleva a tales extremos que acaba desembocando en algo irreparable, funcione tan bien en la pantalla. A mi modo de ver, son varios los motivos para que esto suceda así.

El primero es que Un día de furia simplemente es el día de furia que cualquiera de nosotros podríamos tener. Foster es un tipo normal, que tiene un trabajo normal, un coche normal y una vida normal. Vale, está divorciado y le duele no estar cerca de su hija, pero esto es algo que le sucede a mucha gente y no por ello enloquece. Lo que quiero decir es que un espectador medio puede sentirse identificado y representado por él, así como por su estado de furia.

Un dia de furia

El hecho de que sea un personaje normal y ya nos hayamos enganchado a su causa también nos ayuda a disfrutar de su estado de ánimo. Es decir, si tenemos nosotros un día de furia, es probable que le peguemos un puñetazo a la pared, quememos el claxon o, a lo sumo, nos fumemos una cajetilla de tabaco del tirón. Pero lo que hace Foster es mucho más y seguro que muchas veces también a ti te ha apetecido destruir.

Lo vemos desde fuera como si formáramos parte, pero siendo conscientes de la distancia que hay. Ese equilibrio no siempre se consigue y es otra pata del éxito de Un día de furia. No en vano, la elección de Joel Schumacher se antoja acertadísima para ir construyendo esa tensión creciente de rabia que desemboca en locura y violencia.

El reparto que podía haber sido

El trabajo de Michael Douglas es motivo de gran aplauso. Aunque Un día de furia no sea una de sus películas más reconocidas, su actuación es genial. De hecho, él lo considera el mejor de sus papeles y también recibió elogios de su padre, el señor Kirk Douglas.

Un dia de furia 4 1

Pero estuvo a punto de no ser él quien hiciera de Foster. Tenía ganas de tomarse un descanso de la actuación por aquellos años y hubo otros grandes nombres en la terna de posibles protagonistas, como Jack Nicholson, Jeff Bridges, Ed Harris, Al Pacino o Harrison Ford, entre otros muchos.

Por su parte, el que estuvo frente a él, el implacable inspector Prendergast (Robert Duvall), también es un tipo que funciona a la perfección, buscando e impartiendo justicia hasta el final.

Recepción y crítica de Un día de furia

Un día de furia funcionó bien en taquilla, al menos en Estados Unidos, que es el mercado que más importa a las majors. Pero no estuvo exenta de polémica, tanto por su violencia como por su tratamiento de las minorías étnicas, sobre todo de las asiáticas. No en vano, en Corea tuvo bastantes problemas de distribución por la visión que dejaba del comerciante que no le daba cambio a Foster. Pero, como siempre, cuando suceden estas cosas sólo sirven para acrecentar el estatus de culto de una película.

En lo que respecta a las críticas profesionales, la mayoría de las que hicieron los más afamados medios y escritores, como Ebert o Travers, fueron positivas, lo cual ayudó a que su recepción por parte del público fuera beneficiosa. Actualmente, aunque para mucha gente haya perdido parte de la fuerza que la caracteriza y que tanto impactó en su momento, son muchos los espectadores y cinéfilos que le guardan un cariño especial. Pero no por nostalgia, sino porque representa un modo de hacer cine que se nos ha ido escapando en los últimos años.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Share This