un mundo perfecto a perfect world
un mundo perfecto a perfect world

Hay cosas que sólo se pueden soñar, o imaginar, y eso es lo que hace tan especial al cine, que son los sueños y las esperanzas de la gente en imágenes. Pero hay cosas que, incluso en el mundo del cine resultan casi imposibles, porque nos cuesta imaginar algo así. Éste puede ser el caso de pensar sobre Un mundo perfecto, tal vez porque sea algo tan inabarcable que nunca nos lo hemos planteado seriamente o porque resulta complicado que algo sea perfecto para todos e imperfecto para nadie.

un mundo perfecto a perfect world

Y resulta que, para Buzz (T. J. Lowther) y para Butch (Kevin Costner), Un mundo perfecto es algo tan simple y, a la vez tan complicado, que pocos lo podríamos entender sin verlo. En pocas palabras, se podría decir que un mundo perfecto para ellos es aquel en el que descubren una amistad a priori difícil, pero que desde pronto se muestra sincera y llena de sentimientos. Pero, lo dicho, sin verlo, es complicado de entender y, aunque nosotros, como espectadores, lo vayamos pillando a la primera, no es así con los que no están en nuestro lado de la pantalla, como el sheriff Garnett (Clint Eastwood).

Pero no vamos a juzgar aquí a los hombres que actúan según la justicia dicta, coherentemente, porque partimos con demasiada ventaja. La ventaja que nos da Eastwood a la hora de tratar esta bonita historia sobre un preso que se fuga y, para garantizar su huída, se ve obligado a secuestrar a un niño de ocho años, que lo acompañará durante un largo trayecto huyendo de la ley.

La bonita amistad que se traba entre ambos protagonistas, sin duda atractiva por las tremendas diferencias entre los componentes de esta relación, es la clave de que esta película sea lo que es y guste al que la vea.

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No estamos ante un héroe incorrupto, o ni siquiera ante un hombre que respete la ley o, al menos, sea buena persona. Pero también es alguien que nos muestra que dentro de los malos hay cosas buenas, y eso lo hace más real, más cercano. Porque tampoco parece creíble un niño como Buzz, o sí, o es que nos lo terminamos de creer porque él aprende muchas cosas de Butch, cosas que en su casa jamás vería y cosas que un niño jamás podrá olvidar. Y no todo es bueno, ni todo es malo. Es como es, como la vida, y como tal, nos la creemos.

De nuevo Eastwood, tras el gran éxito de Sin perdón, se transforma en un gran contador de historias con Un mundo perfecto (A Perfect World, 1993) de manera valiente y sin complejos. Y aquí cede el protagonismo interpretativo a Kevin Costner, un actor que estaba en la cima de su popularidad y que aquí cumple maravillosamente al lado de uno de esos críos que cada poco nos saca el cine americano para maravillarnos, aunque luego todos nos olvidemos de él.

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Obviamente, con Eastwood en plena forma y fama, y Costner protagonizando, Un mundo perfecto se convirtió rápidamente en un éxito de taquilla y también de crítica. No tuvo grandes reconocimientos en los festivales y en los premios, pero eso da igual. Hoy en día, más de veinte años después de su estreno, se sigue recordando como una muy buena película, de las mejores de ese año y, también, de las mejores de la filmografía de Clint Eastwood. Esto, teniendo en cuenta que ha firmado grandísimos títulos, lo cual la hace hasta parecer infravalorada. Pero, sin ninguna duda, es una película para mantener en la videoteca, revisar de vez en cuando y, cómo no, disfrutarla como la primera vez, porque es de ésas que, una vez en la pantalla, engancha hasta el final.

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